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Mostrando entradas de octubre, 2024

Convergencia narrativa

 En el laboratorio de narrativas digitales estamos experimentando la remezcla de historias con un hilo narrativo común. El tema de partida es el duelo, no necesariamente asociado a la pérdida de un ser querido. Este es el trabajo de un grupo conformado por una comunicadora social, un médico y una profe de lenguaje. ¿Cómo trabajamos? Compartimos los relatos para buscar coincidencias. Resulta que las diferencias son lo más importante. Nuestras historias cuentan diferentes tipos de pérdida y diferentes estados del duelo. Entonces, tenemos ruptura amorosa, muerte de la pareja por eutanasia y muerte de la madre. La historia de la ruptura es el aporte de María José López, la historia sobre la muerte por eutanasia es la contribución de Camilo Andrés Moreno y la historia de la pérdida de la madre es el relato que reelaboré a partir de conversaciones con amigos. La primera historia está narrada en cartas o mensajes, la segunda a través de un diario, la tercera es un relato personal (fictici...

Cena encantada

  Sing a song of sixpence   A pocket full of rye   Four and twenty blackbirds   Baked in a pie   When the pie was open   The birds began to sing   Wasn’t that a dainty dis h   To set before the king   "¿ Que por qué cantaron los mirlos en el pastel? Una convergencia : mi hechicería y su magia. La magia de su cuerpo de agua y su voz de m irlo . Del pequeño castrado necesitaba sus líquidos en la muerte de los pájaros. S u saliva, su orina, sus lágrimas, su sangre , su semen, si lo hubiera tenido . Todas las aves debían morir en sus manos y ser toca das por sus fluidos . Veinticuatro torturas difere n tes. Vein ticuatro muertes diminutas en las prodigiosas manos de l imp úber. Lo que usted vio fueron las últimas muertes, la del último pajarillo y la del niño mirlo, el castrado.   El primer p ájaro sacrificado rompió su inocencia y a partir de ahí, cumplió la orden , muriendo un poco a la vez con cada mirlo . En el aviario, los p...

Duelo. El salero

Se seca en el balcón el salero donde mezclé un poco de las cenizas de mi mamá con la sal de mesa. Lo rellené tres veces y esta vez será la última, pero el salero no me acompañará más en las comidas. Estará completamente lleno con sus cenizas. Lo pondré en la cajita de Amazon, que finalmente guardaré en la caja que me regaló Mariana. Es como envolver a mamá en capas que la alejan de mí. El periodo en el que rompí mi vegetarianismo consumiendo a mamá termina hoy. Recibí en un sobre de burbujas esta tarde un nuevo juego de acuarelas. No pienso por ahora volver a comprar en Amazon nada que venga en cajas. Tampoco pienso volver a bocetar frutas partidas. Me uní hace poco a un grupo de urban sketchers. Familia, amigos, trabajo estaban conmigo antes de la muerte de mamá y están ahí después, mucho después. Pero ahora puedo ser más que lo que fui cuando ella murió. Iré a lugares en los que no estuvimos juntos, haré parte de una comunidad distinta, aprenderé cosas que antes eran insignificantes ...

Duelo. La naranja

Sobre las cenizas de mi abuela sembramos un naranjo que tomó varios años en producir unas naranjas amargas. De ahí el temor a probar las que en mucho menos tiempo cargó el árbol que sembramos sobre las cenizas de mamá. Papá me entregó una naranja, afirmando que no había nada que temer. Esta primera cosecha era dulce. Los frutos del árbol de mi abuela, vecino del de mamá, también lo eran esta vez. La naranja que traje a casa fue la nueva presencia de mamá cerca de mí. Por dos días ocupó la mesa de la sala casi todo el tiempo. Durante las comidas, me acompañaba en la mesa. Le tomé fotos a diferentes horas del día para ver el cambio de luz sobre su redondez. Finalmente, partí la naranja en dos y la abrí formando un ocho con las mitades mostrándome su carne, cada una la imagen de una vulva. Ambas las devoré, ansioso. La naranja, mi madre. Regresar a "Duelo" Ir a "Duelo. El desayuno" Ir a "Duelo. El salero"

Duelo. El desayuno

Un sábado en la mañana me senté a la mesa con la cajita. “Mira, mamá. Este es un desayuno que te gusta. Batido de frutas con yogurt, tostadas con mantequilla de maní y cubitos de tofu. Un puñado de nueces y arándanos secos. El batido tiene una pizca de tus cenizas. Tu cuerpo, que me alimentó cuando estaba formándome dentro de ti también lo hace ahora. ¿Recuerdas cuando me enseñaste a hacer leche de soya y tofu?” En medio del desayuno llegó Mariana, mi amiga pía como su nombre. Su saludo fue juguetón. “Te traje un regalo. Tienes que aceptarlo. Y no te puedes enojar”. ¿Cuándo en nuestros años de amistad me había dado un regalo? Ella era más bien de invitaciones, por eso no recordaba ninguno. La curiosidad habló por mí. “Dale”. De su mochila sacó una caja de madera. Su tono cordial desapareció cuando notó la cajita de Amazon sobre la mesa. “Es para las cenizas de tu madre”. La indignación de su rostro acentuaba sus palabras. “Merece un trato mejor. ES TU MADRE”. Me mordí el puño antes de ...

Duelo

Entramos a mi habitación besándonos. Estaba a media luz, la lámpara de dibujo sólo iluminaba la mesa. El segundo en el que mi lengua fue más agresiva, ella abrió los ojos y la vio. Se acercó hacia la luz, pero no fueron mis bocetos lo que despertó su curiosidad. “¿Qué compraste en Amazon?” Lo dijo como si esperara que hubiéramos comprado algo similar al tiempo. Me senté sobre la cama, la mirada fija en mi mano sobre la rodilla. Solo entonces miró los bocetos de frutas cortadas. “Cosas mías” dije en voz muy baja. Permaneció callada y no tocó nada. Cuando nuestras miradas se encontraron de nuevo, anuncié “Te llevo a casa.” Y así salió de mi vida sin pasar por mi cama. No lo iba a hacer nunca. Se había acercado demasiado a la cajita. Si la hubiera abierto, ¿qué habría pasado? ¿qué rostro le habría conocido? ¿Qué gritos o insultos habría escuchado? Antes de sembrar el naranjo, papá me instó a pedir un deseo. Pedí un poco de las cenizas de mamá. Yo no quería sembrarla completa, dejarla en s...

¿Una poética propia?

“Yo quería estudiar literatura, pero la actitud suya me ha desanimado.” Así terminé mi intervención contra Luis Fernando, nuestro profesor de literatura en décimo grado. (Imperdonable.) Fue la única persona que nos habló de figuras literarias, sentía que aprendía con él, pero, apoyando el malestar de mis compañeras, tomé la vocería con lo que ellas no se atrevían a decir. Ni siquiera había considerado en serio qué quería estudiar, pero movida por mi repentino enamoramiento con tragedias medievales como la de Tristán e Isolda, se me ocurrió decir algo sobre literatura. Lo que dije era innecesario, pero resonó en mí. ¿Eso es lo que quería estudiar? Cuando anuncié mis opciones, Literatura o Arte Dramático en Univalle, mamá dijo que nadie iba a pagar para que yo fuera profesora. La ironía es que, salvo el semestre en el que corté telas en Fabricland en Canadá, todos mis trabajos han sido como maestra, incluso sin haberme graduado de licenciada. Soy profesional en filosofía. A los 17 años ...

Consumos y producciones culturales

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El primer blog que tuve se titulaba Notas y Mapas y era un ejercicio de registro de las lecturas que hacía en los cursos del doctorado en Estudios Hispánicos que no terminé. Una de las entradas aborda la novela Los de abajo de Mariano Azuela. Fue una novela importante para mí en ese momento en el que me formaba como lectora de novelas históricas y realistas que retrataban la violencia de América Latina. Pero ahora que reflexiono sobre mis consumos culturales actuales cobra una importancia extraña para mí. Hay dos cosas que recuerdo de la novela: 1) que fue escrita por entregas, 2) que podía percibirse una mirada cinematográfica en ella. Y eso lo relaciono con las cosas que leo ahora y que pueden verse bastante alejadas de esos temas que me ocupaban hace 15 años, pero las conexiones existen y quiero mostrarlas. En los últimos tres años me he dedicado a leer principalmente obras escritas por mujeres inglesas, norteamericanas y chinas. Un gran número de esas obras son de fantasía y cien...

Narrativas transmedia y cross-media

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 Gracias a estar sumergida hasta el cuello en novelas Danmei, la noción de narrativas Cross-media es clara para mí. Mi ruta de llegada al mundo ficcional de la cultivación china y a las novelas Boys Love pasó por diferentes medios. Los ejemplos de primera mano son las novelas de Mo Xiang Tong Xiu (MXTX)  Heaven Official's Blessing  (TGCF) y Grandmaster of Demonic Cultivation (Mo Dao Zu Shi), que conocí en versiones donghua, manghua, web novel , novela impresa y el drama live-action The Untamed . En una narrativa cross-media, los diferentes medios cuentan más o menos la misma historia, dependiendo de la audiencia del producto. Esta experiencia narrativa es agradable y hace posible que las historias originales mantengan una relevancia en el tiempo por las diferentes plataformas que las publican. Cada versión revigoriza las historias y el público, conectado, se encarga de reavivar el interés en ellas.  Kictor y Stich comparan la escena de los dados de TGCF en el dongh...

Preguntas

Lucan me ha hecho muchas preguntas inesperadas en su adolescencia. Sociales, como “¿Por qué si Colombia tiene fama de ser un país violento, yo nunca he visto la violencia del país?” (Querida, eso es culpa de tu madre, que no te deja andar la calle sola.) Etnológicas, genéticas: “¿Soy blanca?” (Pienso en mi suegra, ángel de mármol, y... Hmn, ... No.) “¿Por qué si tu papá era pardo y mi papá es blanco, tú eres amarilla y más clara que yo? ¿No deberías ser tú la oscurita?” (Aparte del ancestro escocés y el irlandés, tu papá también tiene sangre libanesa. Además, pareces más hija de mi madre o de mi abuela. Tu bagaje genético ancestral es muy rico, vida mía.) Existenciales: “¿Por qué me tuviste?” Hasta ahí llega mi paciencia y doy la vuelta, porque “Te queríamos, te deseábamos y sólo hasta que tuvimos un nombre para ti quedamos embarazados”, ahora sólo la irrita. Con las preguntas no existenciales de Lucan, recordé a mi amiga Carmen, profesora de Estudios Indígenas en Vancouver y Okanagan...