Consumos y producciones culturales
El primer blog que tuve se titulaba Notas y Mapas y era un ejercicio de registro de las lecturas que hacía en los cursos del doctorado en Estudios Hispánicos que no terminé. Una de las entradas aborda la novela Los de abajo de Mariano Azuela. Fue una novela importante para mí en ese momento en el que me formaba como lectora de novelas históricas y realistas que retrataban la violencia de América Latina. Pero ahora que reflexiono sobre mis consumos culturales actuales cobra una importancia extraña para mí. Hay dos cosas que recuerdo de la novela: 1) que fue escrita por entregas, 2) que podía percibirse una mirada cinematográfica en ella. Y eso lo relaciono con las cosas que leo ahora y que pueden verse bastante alejadas de esos temas que me ocupaban hace 15 años, pero las conexiones existen y quiero mostrarlas.
En los últimos tres años me he dedicado a leer principalmente obras escritas por mujeres inglesas, norteamericanas y chinas. Un gran número de esas obras son de fantasía y ciencia ficción. Es decir, nada que ver con novelas históricas latinoamericanas sobre la violencia, escritas con una mirada masculina. Pero debo decir que si me gustan es porque se construyen alrededor de conflictos políticos o sociales y por eso me enganchan. En lo que leo busco siempre lo político, lo social tanto como lo poético. Antes de ser lectora de literatura, fui lectora de textos sociológicos y filosóficos, desde ese bagaje cultural leo lo que se cruza en mi camino. Pero también fui expectadora de cine arte, visitante de museos y cantante de coro. Lo que esto significa es que tengo la tendencia por buscar cómo un lenguaje puede traducirse en otro y que, como amante de las historias que soy, siempre buscaré las diferentes versiones de una historia en los lenguajes posibles.
Recuerdo haber visitado en la FES (ahora Centro Cultural de Cali), en los años 90, una exhibición de Fernando de Szyszlo con cuaderno y lapiciero en mano y escribir una seguidilla de écfrasis, casi que una para cada obra de la colección. Lo intenté de nuevo con una exhibición de Goya, pero no me funcionó. Las esculturas de María Gamundi también obraron lo suyo en mi escritura. Recuerdo escribir poesía alrededor de noticias o de mis viajes en áreas rurales. Esa chispa traductora se apagó cuando estudié filosofía, donde lo que terminé haciendo fue traducir de un idioma a otro no de un lenguaje a otro. Pero me llevó a donde quería, que era a leer literatura y allí me convertí, finalmente, en escritora. No precisamente de textos literarios, sino de comentarios de textos literarios, que es lo que produje en aquel blog ubecino y lo que produzco ahora en este blog personal, Espejos, lupas y catalejos.
Antes de publicar en este blog las tareas de la nueva maestría que curso, estaba escribiendo sobre novelas Danmei. Son novelas chinas de romances entre hombres en un contexto histórico o fantástico. Originalmente fueron publicadas por entregas, como escribieron muchos escritores entre los siglos XIX y XX, por ejemplo, Soledad Acosta de Samper en Colombia o Mariano Azuela en México. Ya no en periódicos sino en plataformas de autopublicación, donde los lectores pueden seguir y apoyar a sus escritores favoritos, siguiendo un criterio propio de afinidad y satisfacción que no pasa por la crítica académica. La popularidad de estas obras determina que den el salto hacia otros lenguajes y otras plataformas. Y esto multiplica las posibilidades de alcanzar un público más amplio que no se acercará solo a una versión de la historia, sino que intentará conocerlas todas.
Esa fue mi experiencia con algunas novelas chinas. En las vacaciones de verano del año pasado me puse a ver series anime que sugerirle a Lucan, para devolverle la amabilidad de haberme introducido a algunas de mis películas y series favoritas (Howl's Moving Castle, Banana Fish, Death Note, etc.). Pero del anime pasé al donghua, la animación china, y de ahí a las web novels, lo que a su vez me llevó a los manghuas y por supuesto a los videos musicales que constituyen la banda sonora de las series de televisión.
Ver las escenas de acción del donghua Heaven Official's Blessing me llevó a preguntarme cómo se describirían esos pasajes en prosa, cómo se describirían los trajes, la arquitectura, la decoración interior. Pero al llegar a los textos escritos todo eso se me olvidó porque me captó la historia. Y pasó mucho tiempo antes de darme cuenta de que sin el donghua no hubiera sobrevivido la novela. Sin ninguna idea de cómo lucen esos elementos de la cultura china, no sé qué representación me habría hecho y, por la lejanía con el contexto, creo que no se me habría fortalecido el interés por conocer más. Qué necesaria resulta la convergencia de medios que le agrega sentido a una historia.
Me siento cómoda escribiendo sobre lo que leo, porque tengo el propósito de mostrar algo nuevo, algo que espero que los otros no hayan notado, pero es algo que escribo para mí, para sentir que soy capaz de producir algo único, no reproducir de opiniones. No le hago publicidad a mi blog, escasamente comparto uno que otro enlace de entrada con amigos de letras. El propósito de este blog, Espejos, lupas y catalejos, era simplemente escribir una entrada al mes para sentirme capaz de organizar un pensamiento en torno a alguna obra literaria. Sentirme capaz de escribir, puesto que soy profesora de escritura académica. Sería el colmo que no tuviera el hábito o cierta facilidad para producir textos escritos. Pero en mi horizonte sí está el empezar a escribir obra, no sobre las obras de otros. Veremos.
En ese sentido, en cuanto a competencias transmedia, mi competencia de producción más fuerte es la habilidad para crear y modificar producciones escritas a partir de los consumos que realizo, que en su mayoría se orientan a la lectura. Soy una lectora de textos en edición digital. Leo en mis aplicaciones para dispositivos electrónicos (Kindle, Kobo, Playbooks) que me permiten hacer una lectura activa: subrayar en colores, anotar, buscar palabras desconocidas en el diccionario y en la web y, en el caso de Kindle, sincronizar los libros con los audiolibros para tener una experiencia de lectura diferente a la silenciosa.
También podría decir que tengo una pequeña experiencia en gestión social y gestión de contenidos. Como profesora no me limito al uso de LMS, me gusta acompañar los cursos con blogs que presentan la información de una manera cronológica y permanente. Pero soy muy perezosa para dedicarme a la edición de videos, aunque sí he pensado en ganar cancha en este terreno desde hace un par de años, porque los recursos audiovisuales son imprescindibles en la educación contemporánea. Sin embargo, la habilidad de destacar aquí es la capacidad de diseñar un curso alrededor de un concepto específico. Mi ejemplo es el curso Literatura, Política y Ciudad, de la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana de la Universidad Icesi. Como lo diseñé y ofrecí, el hilo conductor era el título del curso pero para llegar a observar la política y la ciudad en la literatura, también tuvimos que observar la literatura en la política y la ciudad (letrada) siempre estuvo ahí. Una de las actividades colaborativas requería consumir cosas diferentes a los textos literarios canónicos. La creación colectiva de un recurso didáctico sobre figuras literarias pasó por visitar ciudades de América Latina a través de canciones que las nombran. Los estudiantes no solo dieron cuenta de lo leído a través de exámenes, exposiciones y textos ensayísitcos, también crearon su propio texto literario imbricando los elementos del hilo conductor. Usando los elementos de los textos costumbristas del siglo XIX, crearon una historia costumbrista de nuestro contexto actual. El proceso partió de la planeación individual, se marinó con la coevaluación colectiva del plan de escritura, y no terminó con la publicación del texto leído en voz alta en Voicethread, hubo más. Realizamos un evento de lectura en voz alta al que llamamos Costumbrismo de la Globalización (título robado de Jean Franco). Al terminar la lectura, cada creador tenía una conversación con un profesor del Departamento de Lenguaje. La idea era exponer a los estudiantes a un evento académico donde se les daba el lugar de creadores y tenían un público mayor al de su clase y por cuenta de los profesores, más especializado. Diseñar una experiencia de formación que termine con la creación narrativa creo que es algo que me cabe en la cabeza y que a partir de lo ya hecho, puedo mejorar.
Como apasionada lectora, una de mis prácticas es tomar notas en un journal o dibujar escenas que me llaman la atención. Lucan me convenció de publicar mis dibujos en Instagram para animarme a dibujar más constantemente y mejorar con la práctica. Esto no pasó. Después de publicar mis dibujos dejé de dibujar y mi perfil en Insta es privado. Pero potencialmente podría hacer otras cosas ahí. No es un territorio desconocido para mí.
Mi mapa de consumos culturales actuales se ve así.

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