Duelo. El salero


Se seca en el balcón el salero donde mezclé un poco de las cenizas de mi mamá con la sal de mesa. Lo rellené tres veces y esta vez será la última, pero el salero no me acompañará más en las comidas. Estará completamente lleno con sus cenizas. Lo pondré en la cajita de Amazon, que finalmente guardaré en la caja que me regaló Mariana. Es como envolver a mamá en capas que la alejan de mí. El periodo en el que rompí mi vegetarianismo consumiendo a mamá termina hoy.

Recibí en un sobre de burbujas esta tarde un nuevo juego de acuarelas. No pienso por ahora volver a comprar en Amazon nada que venga en cajas. Tampoco pienso volver a bocetar frutas partidas. Me uní hace poco a un grupo de urban sketchers. Familia, amigos, trabajo estaban conmigo antes de la muerte de mamá y están ahí después, mucho después. Pero ahora puedo ser más que lo que fui cuando ella murió. Iré a lugares en los que no estuvimos juntos, haré parte de una comunidad distinta, aprenderé cosas que antes eran insignificantes para mí, pero todo eso parte de lo que he conseguido siendo el hijo de mi madre.




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