Entradas

Mostrando entradas de julio, 2025

Manuel: el cuarto de huéspedes

[Viene de Manuel: La casa de los abuelos ] Cali, 21 de octubre de 1984 Querida Anabella, Gracias por la carta que me enviaste, gracias de todo corazon, me alegra saber que te gusta donde estas. A mi tambien me gustaria ver los arboles cambiar de color y el poder cambiar la ropa por el frio sin cambiar de ciudad, hasta que me lo dijiste no cai en cuenta lo importante que es el pronostico del tiempo. Te voy a estrañar muchisisimo esta navidad, con mi abuelo ya empece a hacer sonajeros con las tapas de gaseosa y cerveza para repartir en la novena de la cuadra en diciembre, mi abuela se enojo porque casi me estripo un dedo con una piedra de moler. Ultimamente se enoja mucho conmigo, o con mi papa, no se bien, creo que es porque nos vamos a ir a vivir a tu casa porque mi tio dejo encargado a mi papa mientras ustedes estan en Canada. Tu casa es grande para nosotros tres pero es que dentro de poco seremos cuatro, mi mama esta embarasada, nos vamos a mudar apenas salga de vacaciones y me van...

Manuel: la casa de los abuelos

[Viene de Lana y Manuel: la cama ] MANUEL CALI, 1984 LA CASA DE LOS ABUELOS    Cuando Manuel tenía nueve años, vivía en la casa de sus abuelos. Su prima Anabella, de diez, a menudo lo invitaba a ver la casa de la vecina. Subían a la terraza, movían unos guacales de gaseosa para estar a la altura del muro y miraban hacia abajo. La casa de los abuelos de Anabella y Manuel era la más alta de la manzana, tenía dos pisos y una terraza en la parte posterior. La mayoría de las casas de los alrededores parecían coloniales, con dos patios interiores y baños lejos de las habitaciones. La propiedad que colindaba con la de los abuelos tenía la ducha sin techo en el patio trasero. En dos o tres de esos avistamientos, Anabella y Manuel vieron a la vecina desnuda. La última vez que la vieron bañarse, Anabella no contuvo su curiosidad y habló. —¿Te gustan las tetas grandes? —Sí, mucho —respondió Manuel levantando las cejas y, con la misma curiosidad de su prima, agregó, —¿A ti también te gust...

Lana y Manuel: La sala de recuperación

[Viene de Lana y Manuel: la habitación de Lana ] LANA Y MANUEL CALI, 2005 LA SALA DE RECUPERACIÓN En una sala de espera de la Clínica Valle del Lili, Manuel se sentó junto a Mamá Rosa, le entregó un vaso de café y un tarro pequeño de panderitos que había traído de Buga, en uno de sus viajes recientes con Lana y Lucía a la Laguna de Sonso. Le pidió a la abuela que lo dejara entrar cuando llamaran al acompañante de Lana a la sala de recuperación. Ella aceptó. —No tenías que venir, es sólo un procedimiento ambulatorio —dijo Lana con media sonrisa contenida. La alegraba que Manuel se hubiera tomado un día de trabajo para acompañarla. —Nada de preocupaciones conmigo. Sé cuidar a una mujer vulnerable: cuando mi hermanita… —empezó a decir Manuel, pero se pausó para no hacerse el protagonista de la conversación, pues Lana ya conocía la historia que le iba a contar. —¿Quieres un poco de agua?  —Hmn. Manuel la ayudó a beber. Suavizó las cejas de Lana para desvanecer el gesto de incomodidad e...

Lana y Manuel: el comedor del apartestudio

[Viene de EMAILS DE MANUEL (2004) ] LANA Y MANUEL CALI, 2004 EL COMEDOR DEL APARTAESTUDIO A un lado de la mesa estaba el libro de cocina asiática en el que Manuel había encontrado una receta de cerdo agridulce que quería probar. Al otro lado, estaba la agenda de Lana. Un lapicero de gel la mantenía abierta. Manuel nunca miraba los cuadernos ni los papeles de Lana. Su abuela le había enseñado que un hombre nunca husmea el bolso de una mujer y para Manuel, la agenda o los cuadernos de una profesora son tan sagrados como su bolso. Pero no pudo evitar ver tres flores diminutas dibujadas en el registro del día anterior, el jueves. No había flores el miércoles, pero sí el martes.  Mientras cortaba pimentones rojos, empezó a especular sobre el significado de las flores. Había dibujos solo los días en los que Lana se había quedado a dormir. Una epifanía llevó a Manuel a dibujar seis espirales al lado de las flores. Cuando Lana regresó a la mesa para planear la semana siguiente, se sorprend...

José: la sala de televisión

JOSÉ CALI, 2004 LA SALA DE TELEVISIÓN —¿A qué hora es lo de los niños perdidos? —le preguntó José a Leonardo, su compañero de camarote. —¿Qué cosa? —contestó Leonardo buscando en su memoria si había visto películas de niños perdidos y arrugó el entrecejo por el esfuerzo antes de comprender de qué se trataba. —Eso de “Los niños buscan su hogar.” —¿Cómo así, home? ¿Usté cree que a usté lo están buscando? —Sí. Mi mamá debe estar buscándome. —Yo no conozco a nadie que lo hayan venido a buscar. Todos estamos aquí porque aquí estamos mejor que la casa de uno. —Yo aquí no estoy mejor que en mi casa. — Ja, ja, ja. Mucho bobo. Ja, ja, ja. Seguro que su mamá lo abandonó. Bobo. —Pues, yo no creo que mi mamá me haya abandonado.  —¿Usté tiene papá? —No.  —Entonces por eso su mamá lo abandonó. —¿Quién le dijo? Usted no sabe. Usted no conoce a mi mamá. Ella me quiere. Yo sé que me quiere. Debe estar buscándome. — Bobo. —Ella me quiere, debe estar buscándome. Me iba a hacer una torta para mi ...

Lana: el lavamanos

[Viene de Lana: la biblioteca regional Hild ] LANA CHICAGO, IL, 1985 EL LAVAMANOS En el centro de protección, Lana busca los baños para calmarse en soledad. Deja el agua del lavamanos y sus pensamientos correr sin pausa:      “Lana, Lana, Lana. ¿Qué vamos a hacer contigo?” ¿Cómo puede preguntarme eso la mamá de Cassandra? ¿Qué se les ocurre? ¿Cómo puede ser que me saquen de la biblioteca para llevarme a recoger lo que más quiero en mi casa porque no voy a volver a ver a mamá hasta que ella sea capaz de cuidarme, me pongan en hogares temporales dos veces y que ahora no sepan qué van a hacer conmigo? Ya han hecho lo mejor que han podido y es decirme que los adultos no pueden agredirme “sistemáticamente”. Me dicen que los adultos deben protegerme. Francamente, no sé qué es eso.  En la escuela, nadie se dio cuenta de que me estaban maltratando en casa: mis morados pasaban inadvertidos. En la biblioteca, me dejaban tomar todo tipo de libros: leí y vi cosas sin censura, si...

Javier: la cancha de fútbol

[Viene de Manuel: El polideportivo ] MANUEL Y JAVIER CALI, 1990 LA CANCHA DE FÚTBOL Javier se bajó del bus. Miró la reja del colegio en el que jugaría el último partido de fútbol del torneo, se mordió el labio inferior y se apretó la nariz para contener una emoción indescriptible. Su equipo podría ser campeón, sí, pero esa no era la causa: desde la reja había visto a Manuel y no resistía las ganas de saludarlo, de darle un abrazo entre jugadores de equipos rivales. Habían pasado dos años desde la última vez que se vieron. Lo de equipos contrarios arruinaba la idea del abrazo, pero igual lo buscó y le dio una palmada en el hombro. —¡Vos qué!—le dijo Javier con una alegría visible en los ojos.  —Qué más, Javier —contestó Manuel, mirándolo sorprendido desde los guayos hasta la frente. —Ve, me pasaste.  Javier también escaneó a Manuel de arriba a abajo un par de veces. —Parecés abuelita, midiendo a todo el mundo —resolvió. —Pero, ajá, te llevo qué ¿dos dedos?  —Ja. No me ha...

Lana y Manuel: la cafetería

[Viene de Lana y Manuel: la cancha techada ] LANA Y MANUEL CALI, 2004 LA CAFETERÍA Theresa invitó a Lana a almorzar en la cafetería principal. En la fila, le comentó lo absurdo que le había parecido tener una reunión de profesores para informar cómo los chicos de octavo se tocaban las pantalonetas durante los partidos de fútbol y qué acciones iban a tomar las coordinaciones de la sección, de disciplina y la de deportes frente a este comportamiento. Lo único bueno sobre esa reunión, según Theresa, es que pudo conocer más a Manuel. Confirmó que ya le caía bien desde el comienzo del año escolar, pero que ahora le caía mejor desde que le escuchó decir que el asunto no merecía quitarles la hora de preparación de clase a los maestros porque al fin y al cabo todos los chicos a los trece son homosexuales.  Lana sonrió y se quedó pensando si la afirmación también sería válida para las chicas. Pero desde su perspectiva, no lo era. Consideró que el comentario revelaba la adolescencia de Man...