José: la sala de televisión



JOSÉ
CALI, 2004
LA SALA DE TELEVISIÓN

—¿A qué hora es lo de los niños perdidos? —le preguntó José a Leonardo, su compañero de camarote.

—¿Qué cosa? —contestó Leonardo buscando en su memoria si había visto películas de niños perdidos y arrugó el entrecejo por el esfuerzo antes de comprender de qué se trataba.

—Eso de “Los niños buscan su hogar.”

—¿Cómo así, home? ¿Usté cree que a usté lo están buscando?

—Sí. Mi mamá debe estar buscándome.

—Yo no conozco a nadie que lo hayan venido a buscar. Todos estamos aquí porque aquí estamos mejor que la casa de uno.

—Yo aquí no estoy mejor que en mi casa.

— Ja, ja, ja. Mucho bobo. Ja, ja, ja. Seguro que su mamá lo abandonó. Bobo.

—Pues, yo no creo que mi mamá me haya abandonado. 

—¿Usté tiene papá?

—No. 

—Entonces por eso su mamá lo abandonó.

—¿Quién le dijo? Usted no sabe. Usted no conoce a mi mamá. Ella me quiere. Yo sé que me quiere. Debe estar buscándome.

— Bobo.

—Ella me quiere, debe estar buscándome. Me iba a hacer una torta para mi cumpleaños el día que me quedé dormido en el bus.

—Mijito, eso sólo usté se lo cree.



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