José: la sala de televisión

    — ¿A qué hora es lo de los niños perdidos? —le preguntó José a Leonardo, su compañero de camarote.

    — ¿Qué cosa? —contestó Leonardo buscando en su memoria si había visto películas de niños perdidos y arrugó el entrecejo por el esfuerzo antes de comprender de qué se trataba.

    — Eso de “Los niños buscan su hogar.”

    — ¿Cómo así, home? ¿Usté cree que a usté lo están buscando?

    — Sí. Mi mamá debe estar buscándome.

    — Yo no conozco a nadie que lo hayan venido a buscar. Todos estamos aquí porque aquí estamos mejor que la casa de uno.

    — Yo aquí no estoy mejor que en mi casa.

    — Ja, ja, ja. Mucho bobo. Ja, ja, ja. Seguro que su mamá lo abandonó. Bobo.

    — Pues, yo no creo que mi mamá me haya abandonado.

    — ¿Usté tiene papá?

    — No.

    — Entonces por eso su mamá lo abandonó.

    —¿Quién le dijo? Usted no sabe. Usted no conoce a mi mamá. Ella me quiere. Yo sé que me quiere. Debe estar buscándome.

    — Bobo.

    — Ella me quiere, debe estar buscándome. Me iba a hacer una torta para mi cumpleaños el día que me quedé dormido en el bus.

    — Mijito, eso sólo usté se lo cree.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Manuel: el polideportivo

La segunda venida de Hilda Bustamante

Adiós, Bilibili Comics