Anabella: la cocina
[Viene de Manuel: El sótano]
ANABELLA
CALGARY, AB, 1998
LA COCINA
—Mom. Mommy.
—Ay, Anabella, mi vida. Cuéntame qué es lo que está pasando. Doña Lucero está que brinca en una pata porque dizque viene Manuel para Colombia. ¿Eso es cierto?
—Ay, Anabella, mi vida. Cuéntame qué es lo que está pasando. Doña Lucero está que brinca en una pata porque dizque viene Manuel para Colombia. ¿Eso es cierto?
—Sí, mom.
—¿Y tú también vas a venir, entonces?
—¿Yo por qué?
—Pues, porque los últimos dos años tú vives en función de Manuel. Y nosotros pensábamos que ahora que él se va a graduar ustedes se iban a organizar juntos.
—¿De qué estás hablando, mamá? ¿Cómo así que pensábamos? ¿Con quién pensaban qué?
—Su papá y yo, mija.
—No entiendo de qué me estás hablando.
—Usted nos cree caídos del zarzo o qué.
—¿Caídos de qué? No sé qué es eso.
—No se haga la pendeja. Usted entiende. Y dígame, ¿usted se va a venir a Colombia con Manuel, sí o no?
—No.
—¿Qué les pasó, se pelearon?
—No, pero no entiendo tu preguntadera.
—Yo sé lo que pasa con ustedes desde hace rato y por eso quiero saber qué va a pasar ahora si Manuel se viene para acá y usted se queda allá.
—¿Qué es lo que sabes?
—Que ustedes son pareja.
—¡MOM!
—Atrévase a negarlo.
—Pues es que en realidad no somos pareja.
—¿Cómo no van a serlo si duermen juntos?
—Mommy.
—Acláreme, pues, qué es lo que pasa.
—¿Desde cuándo lo sabes? No. ¿Cómo lo supiste?
—Hace como un año, yo estaba en el jardín con mis rosas y vi a Manuel entrar con una chuspa de Rexall. Cuando encontraste la chuspita, tú me diste las gracias y dijiste que se te había olvidado que necesitabas lo que había adentro. Yo no te contesté pero luego pasé por tu cuarto para ver qué era. Entonces, empecé a maliciar, ¿por qué tu primo conocería tu ciclo si no es porque tiene relaciones íntimas contigo? Y miré en tus cajones y ahí encontré tus píldoras y los condones. Y pues até cabos. Desde que llegó Manuel dejaste de salir con amigos y casi nadie te visita. De vez en cuando, por ahí, una amiga. Entonces, ¿para qué las píldoras y los condones?
—¿Papá también sabe?
—Obvio. No me podía tragar eso yo sola.
—¿Y qué dijo cuando se enteró?
—Qué hizo, más bien. Me dijo que saliéramos en el carro y yo me subí. Al principio, estaba bastante ofuscado y nos fuimos yendo y nos fuimos yendo y él fue pensando en cosas y, cuando menos pensamos, ya íbamos por Bragg Creek. Cuando llegamos allá, ya se le había pasado la rabia y estaba más bien contento de que ustedes estuvieran juntos.
—¿En serio?
—Pa Dios.
—Y ¿por qué iba a estar contento?
—Pues, porque dice que ustedes se llevan bien, en general, tú eres una prioridad para Manuel, te escucha, te hace caso, te cuida y en últimas, ustedes parecen un matrimonio que lleva décadas juntos. Verlos a ustedes es como ver esas parejas en las que el enamoramiento pasó y ahora hay sólo amor. Y eso es hasta bonito de ver. Son como un matrimonio estable y eso a su papá le parece ideal. Más vale malo conocido que bueno por conocer, dijo... Ahí lo más curioso fue que Manuel cambió de estatus de sobrino, a hijo y a hermano.
—¿Cómo así hermano?
—Corazoncito mío, ten en cuenta que a Manuel no lo criaron tu tío Jorge Hernán y Luz Marina, sino tu abuelita Lucero y don Hernando. Y tu papá concluyó que el abuelo hizo un buen trabajo criando a Manuel sin los correazos con los que los levantó a él y a tu tío.
—…
—Sobre lo de las toallas higiénicas, tu papá dijo que eso seguramente venía de ver cómo tu abuelo se anticipaba a lo que hacía falta y abastecía la cocina para que nunca faltara nada, sin que doña Lucero tuviera que decirle "compre esto, compre aquello". Y eso es algo que Daniel siempre ha apreciado de tu abuelo.
—No puedo creer que mi papá tome las cosas así.
—A tu papá Manuel siempre le ablandó el corazón. Le daba pesar ver a ese niño con papás tan capaces profesionalmente y tan incompetentes como padres. Cuando tu papá le ofreció la casa nuestra a Jorge Hernán no fue por amor filial, mijita, sino por ayudar a Manuel. Eso fue para obligar a tu tío a apersonarse de su hijo.
—Y entonces, ¿no resiente a Manuel?
—Sí le da guayabo que Manuel no le haya dado la cara. Pero él quiere mucho a ese muchacho. Y mientras tú seas feliz con él, tu papá se aguanta todo.
—A mí me parece increíble lo que me estás contando.
—Vea y cuénteme entonces qué es lo que está pasando con Manuel.
—Lo que está pasando con Manuel... lo que pasa es que Manuel y yo no somos pareja, mamá.
—Cómo va a ser.
—Pues, nunca nos hemos prometido nada más que honestidad y... muy cruda, la verdad. No somos exclusivos ni nada. No tenemos planes. Estamos juntos, pero es como dejarnos vivir juntos. Y si él no me ha prometido nada es porque no quiere empeñar su palabra. Y yo eso lo respeto.
—…
—Mom.
—Dime, Corazón.
—Mom. ¿Tú qué piensas de que Manuel y yo estemos juntos?
—¿A mí? A mí no me gusta tanto. No es que tenga nada en contra porque ustedes sean primos. Yo también tengo primos lejanos que son pareja, aunque no son como ustedes. Pero sí tuve amigos del colegio de apellido Jaramillo Jaramillo y eso no es porque es un apellido común, sino porque sus padres eran primos hermanos. En Colombia eso es pan de cada día, entre más primo más me arrimo, dicen por ahí. A mí me parece que esa estabilidad que Daniel valora no es vida para ti. Yo creo que tu vida con Manuel es como un estancamiento y que si bien él es un buen hombre, salvo lo morrongo, es acomedido, atento, generoso, igual yo creo que tú te mereces otra cosa. Como con más acción y con más emoción. Es que, eso qué es, un biólogo que no quiere ser investigador como los papás, sino profesor, eso es como aburrido.
—Mom.
—Dime, mi vida.
—Conocí a alguien.
—¡Ay, mi amor!
—Es un amigo de primaria de Manuel.
—¿Alguien de por aquí?
—Sí, pero él vive en Vancouver.
—¿Cómo se llama?
—Javier Aguirre.
—No me digas, el hijo de Susana. No, mi amor, ese muchacho, no.
—¿Por qué?
—Primero, porque no me aguanto a esa mujer. Segundo, porque él estuvo involucrado en un escándalo con un niño con Síndrome de Down y eso en nuestra familia, lo sabes bien, es imperdonable.
—Yo no sé nada de ese escándalo.
—Que Manuel te cuente porque él sí sabe. ¿Cómo pueden ser amigos todavía?
—Eso es complicado, mommy.
Un ruido de llaves en la puerta dejó a Anabella sin aire.
Comentarios
Publicar un comentario