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Lana: la cocina de Cassandra

[Viene de Lana: el apartamento de Cassandra ] LANA CHICAGO, IL 1990 LA COCINA DE CASSANDRA   Cassandra recibió la pregunta con una sonrisa enorme. Suspiró. Hizo un arco ojival con los ojos. Lana siguió el arco y la llevó a mirar una repisa llena de pequeños frascos raros y latas de tés exóticos.     —Tú puedes vivir tu vida como si leyeras una historia —dijo Cassandra—, prestando atención a los lugares, los detalles, a las personas y a los conflictos, si los hay. No siempre hay conflictos en una historia. Para leer tu vida o una narración, una historia, debes ser paciente: la paciencia es el mejor camino para hallar la verdad.  Sólo andando sin atajos se disfruta la llegada. El desenlace de un episodio o ese punto de llegada intermedio si no es el fin de algo, se hace significativo y se puede evaluar si valió o no la pena tanto sube y baja, tanto encuentro y desencuentro, tanta pérdida y ganancia, tanta pasión o pusilanimidad, tanta entrega y tanto recogimient...

Lana: El apartamento de Cassandra

LANA CHICAGO, IL 1990 EL APARTAMENTO DE CASSANDRA Y MARGARET          Margaret estaba leyendo en el sofá, con una libreta de apuntes sobre las piernas lisas, recién depiladas. Tenía el pelo recogido con un lápiz. En una mano un libro, en la otra un abanico español. —¿Qué estás horneando, Love ?—preguntó Margaret con parsimonia. —No es mi cumpleaños todavía. Más tardó en decirlo que en juzgar la broma de asnal y arrogante. Con el abanico marcó la página que leía. Cerró el libro y lo puso con la libreta en la mesa del café.  —¿Quieres que te ayude?—ofreció, pero lo que quería  era saber qué ocasión especial ameritaba prender el horno poco después del desayuno. Con la boca llena de masa de galletas, Cassandra hizo un sonido que podía ser una respuesta monosilábica larga o bisilábica, pero sin duda misteriosa. —¡Mis favoritas! —dijo en su voz altisonante. —¿Estás haciendo Mother Cookies para mí? —Tenemos una invitada hoy —dijo Cassandra, ponién...

Lana: Department of Children and Family Services

LANA CHICAGO, IL 1985 When Lana was escorted to the DCFS office, where a social worker and a psychologist waited for her, the first thing she saw was the solitary frame of a tall African American man. The previous foster families she had met were traditional couples. To Lana, it was intriguing to see a potential single parent, and she wondered if there could be a mistake. “Here she is”, said the social worker, Mrs. Lynn. The man turned his whole body to see her. “Hi”, said he, kneeling to be at Lana’s level. “Good morning”, said Lana. “My name is Joseph. Joseph Castillo”, said the man, pronouncing his last name in Spanish. “Cas-tee-dgo? Not Cas-teel-loh?” “That’s right. Castillo.” “Are you supposed to be an uncle of mine, or somethin’?” “I am your father.” “My father?” asked Lana with distrust in her eyes. “You look young. How old are you?” “I’m 27.” “Twenty-seven! You were young when you became a father, then.” Joseph smiled with a smile that charmed Lana instantly. “You are handsome,...

Manuel: la casa de los Gómez. 2001

MANUEL CALI, 2001 LA CASA DE LOS GÓMEZ Manuel parqueó frente al jardín de la casa de sus padres y se quedó un rato en el carro, esperando a que amainara un poco la lluvia de noviembre. Lucía no salió a recibirlo. En la cocina, Manuel encontró a su madre haciendo una lista de compras. Cuando ella lo vio, se acercó para abrazarlo. Le repetía “ya, hijo, ya” con cada pasada de la mano por su espalda. Conservando el abrazo, lo llevó hasta la sala. En el sofá, Luz Marina acunó la cabeza de Manuel en sus piernas, sin decirle nada. Simplemente estuvo ahí para él. Le alcanzó pañuelos desechables varias veces y empezó a acumular los usados sobre la mesa auxiliar. —Manuel, es natural sentirse triste por la ausencia de los seres queridos. Pero dime, ¿en algún momento pensaste en volver con Karina? —preguntó ella. Manuel contestó moviendo la cabeza para negar.  —¿Y cuántas veces se habían visto desde que terminaron? Él hizo un círculo con el índice y el pulgar. —Y ¿entonces?  Manuel siguió...

Lana, Manuel, Anabella y Javier: Renault Twingo

 LANA, MANUEL, ANABELLA Y JAVIER CALI, 2004 RENAULT TWINGO Para Lana, el regreso a Cali en el carro significaba que estarían encapsulados allí los protagonistas de la vida sentimental de Manuel. Y por ser su familia, no eran personas que pudieran echarse a un lado fácilmente. Tenía que reconocer que estaba celosa, muy celosa de lo desconocido. Manuel temía que cualquier cosa que dijera incomodara a Lana, entonces se abstuvo de propuestas.  —¿Qué te parece que podríamos hacer con Anabella y Javier? — Do you mean, like a double date? —preguntó Lana. —Ajá. —confirmó Manuel la respuesta para ella y la conjetura sobre los celos de Lana para sí: cuando se sentía acorralada, incapaz de autorregularse, ella volvía a su lengua materna. Tras un silencio largo, Lana enumeró varias opciones.  —Podríamos ir a avistar pájaros en Dapa o en la Laguna de Sonso, podríamos ir a Vijes a comer sancocho valluno o chuleta, lo que les parezca atractivo a ellos. En el peor de los casos, podemo...

Lana y Manuel: la cocina

 LANA Y MANUEL CALI, 2004 LA COCINA DESBORDAMIENTO. Esa era la palabra con la que Manuel etiquetó el estado de Lana desde la noche anterior.  Evidencias de desbordamiento  o En una o dos ocasiones Lana hubiera podido invocar su palabra de seguridad, pero no lo hizo. [Sospecha de desbordamiento.] o Se entregó al silencio. Sin llanto, sin queja, ¿sin placer? [Evidencia no concluyente.] o Sangró, sí. Pero era normal. Todavía tenía el periodo. [No es una evidencia válida.] o Los besos de Lana en la mañana fueron más numerosos y ansiosos de lo habitual. [Evidencia cuantitativa y cualitativa.] o A la hora del desayuno, Lana tomó una taza más de café y se comió una pastilla de chocolate para batir. [Evidencia cuantitativa. Monitorear inventario de consumibles.] o En la mañana, Lana anegó el bonsái y las violetas. [Desbordamiento de agua, evidencia concluyente.]  o Lana pasó una hora de más escribiendo en su agenda y sus cuadernos. [Evidencia cuantitativa tem...

Lana y Manuel: Unicentro

 LANA Y MANUEL CALI, 2003 UNICENTRO En la plazoleta de comidas de Unicentro, Manuel almuerza con su hermana Lucía. Ve pasar a Lana, su colega del trabajo, con un hombre mayor que ella. Es más claro y más alto que Lana. Tiene una sonrisa cautivadora. Mirándolo bien, Manuel piensa que el hombre es muy atractivo. Más allá de la elegancia al caminar, lo que nota es que este hombre se quiere mucho a sí mismo y se pregunta si quiere a Lana de la misma manera. Lucía advierte la concentración de su hermano en esta pareja y le dice que se ven lindos juntos. Manuel mira a Lucía, pero sus oídos están atentos a la conversación de Lana con el hombre. Se da cuenta de que hablan en Spanglish y que él la llama Mami. Hace un gesto de incomodidad al pensar en un hombre en sus cuarenta trayendo a Lana a una cita barata en un centro comercial.  —¡Hola! —dice Lana, alternando la mirada entre los hermanos, intentando confirmar el parentesco entre ellos. Sorprendido, Manuel se levanta para sal...