Vuelo de pájaro
Tener dos hogares es un privilegio. Algunos viajeros los tienen. Tener un solo hogar siquiera, también lo es, especialmente cuando se considera que los migrantes y los desplazados normalmente no tienen ninguno. El mayor privilegio de todos es no necesitar un hogar, pues implica un estado de independencia y de libertad absoluto. Es tan mayúsculo este privilegio que se sale del alcance de los humanos. Solo las aves migratorias pueden disfrutarlo y sufrirlo. En el segundo capítulo de Solo un poco aquí, María Ospina Pizano se da a la tarea de inventariar nociones de búsqueda de un hogar a partir del proceso migratorio de un pájaro, una tángara escarlata.
El viaje de la tángara comienza en EE.UU. El ave deja un bosque de rascacielos en Nueva York para buscar un bosque de niebla en Colombia. Ambos son sus hogares, en diferentes épocas del año. El viaje que nos ocupa es narrado desde una perspectiva que conecta la experiencia migratoria instintiva de las aves con las menos amables de los asilados y refugiados, la de los inmigrantes indocumentados en los EE.UU., la de los migrantes que arriesgan la vida en el tapón del Darién, la de los desplazados en Urabá y la de migración legal en Bogotá. No menos importante es la experiencia de cautiverio (o extracción del hogar) de los animales exóticos, o de refugio de animales maltratados. Este espectro de la experiencia de movilidad humana y animal con relación a un hogar es el producto de una escritura que parece reconocerse en la noción de narrador tierno de Olga Tokarczuk. Parece tener la intención de “contar una historia que deja en claro que todo el mundo y todos están inmersos en una noción común, que producimos minuciosamente en nuestras mentes con cada giro del planeta”. El recorrido de la tángara y sus experiencias individuales ¿acaso distan de los de las personas? Los falsos comienzos, los errores, la toma de decisiones difíciles por la supervivencia, los golpes de suerte o las rachas de mala suerte, las buenas y las malas son experiencias que nos hacen avanzar, y en algunas ocasiones nos preparan mejor para lidiar con la adversidad.
Lo maravilloso de esta historia de experiencias de búsqueda y hallazgo de un hogar es que usa como hilo conductor un ave que es percibida a veces a simple vista o con radares, que pasa desapercibida, aunque esté muy cerca, que es intuida por quienes tienen un mayor contacto con la naturaleza, una conexión de hermandad con ella, y deseada por quien anhela tener esa conexión.
Ospina logra singularizar esta ave, dándole una presencia necesaria para los lectores. El viaje de la tángara escarlata acapara la atención del lector y efectivamente lo conecta con los problemas trenzados por los territorios que cruza. No es posible dejar de pensar en el ave, no es posible dejar de notar las situaciones sociales, políticas y psicológicas que a través de su viaje nos muestra la narradora. Aporta, como plantea Shklovski, una “visión, no un reconocimiento” tanto del ave como de los migrantes legales e ilegales, los desplazados, o los viajeros, que consigue que uno como lector no solo los tenga presentes, sino que tome consciencia de cómo todas estas experiencias están interconectadas y, al apoyarse las unas en las otras, resultan más relevantes. Con el viaje de la tángara escarlata, Ospina nos hace pensar en y sentir a todas esas personas que por muchas razones sobreviven en condiciones difíciles y en total incertidumbre la búsqueda de un hogar.
Ospina Pizano, M. (2023) “Entre las frondas el desvío". En: Solo un poco aquí. Penguin Random House.
Shklovski, V. (2010). “El arte como artificio”. En. T. Todorov (2010) Teoría de la literatura de los formalistas rusos. Siglo XXI.
Tokarczuk, O. (2019) “The Tender Narrator”. Nobel Prize Lecture. https://www.nobelprize.org/prizes/literature/2018/tokarczuk/lecture/
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