Jardín de crisantemos
O la esclavitud de las novelas por entregas
A comienzos de 2025, mi característica como lectora del siglo XXI es que me he convertido en una lectora decimonónica: prefiero las novelas a la poesía. Una experiencia común entre los lectores de ficción del siglo XXI y los del siglo XIX es la lectura de novelas por entregas. No es que no existiera en la mayor parte del siglo XX, pero creo que era menos común un proceso de edición de una obra que pasara por la publicación periódica previa de sus fragmentos. Mi experiencia de lectura a cuentagotas se ha dado con mangas y manghuas y novelas web, principalmente del género Yaoi, Boys Love o Danmei.
Esta mañana me dije a mí misma que hasta hoy leo novelas así, pues terminé una que me ha gustado mucho, pero ha sido desgastante esperar por días el siguiente capítulo. La verdad es que me costará un ratico más, porque se avecina la publicación de los capítulos extras, pero estoy resuelta a parar.
La novela web cuya traducción al inglés se publicó esta mañana en Chrysanthemum Garden se titula 24 Frames Per Second y, como el título da a suponer, es una novela corta sobre la industria cinematográfica. Una línea que debo admitir que me gusta, tras haber leído varias historias sobre la industria del entretenimiento: Crossover Actors, Pay Attention to your Expression, After the Stand-in Shou Faked his Death, entre otras.
En esta historia, Zheng Guanyu, un actor de cine que empezó su carrera artística a los 14 años con un director de cine arte, se enamora de un actor un poco más joven que él y con menos experiencia en el campo, a quien conoce durante la filmación de una película de artes marciales en la que él haría un cameo. Tras el breve tiempo de filmación, Zhen Guanyu le declara su interés a Ming Zheng de la peor manera posible: pensando que tenía mucho que poner a su alcance y que el otro necesitaba de su ayuda, le ofrece ser su patrocinador en el mundo artístico. La declaración no es bien recibida. Decepcionado por la frivolidad de Zheng Guanyu, Ming Zheng sólo contesta: “Te veo como un buen amigo.” Y más adelante, "No soy gay.” Y ahí se cierra el primer capítulo de su relación, sin empezar realmente la amistad con su ídolo que, secretamente, Ming Zheng quería.
Pese a que Ming Zheng rechaza la oferta de Zheng Guanyu, no quedan ni en buenos ni en malos términos y Zheng Guanyu intenta ayudar la carrera artística de Ming Zheng recomendándolo a los directores que conoce, pero Ming Zheng no acepta ninguno de los contactos que le ofrece.
Un año más tarde, Zheng Guanyu se encuentra con Ming Zheng en una celebración por un premio internacional que recibe Li Zhiyuan, el director de cine arte que le ha dado varios protagónicos a Zheng Guanyu, su mentor. El actor veterano pasa un mal rato. Lo atormenta ver a Ming Zheng como el acompañante de Yan Mao, un director de cine que trabaja principalmente en Estados Unidos. ¿No se supone que no le gustaban los hombres? ¿Cómo es que termina con un hombre tan mayor?
En esta reunión se habla de Marginal la última película que Lin Zhiyuan quiere grabar en film y su primera obra de cine queer. Yan Mao sugiere que Zhen Guanyu tome uno de los personajes, pero tanto Li Zhiyuan como Zhen Guanyu consideran que participar en la película no sería bueno para él, pues es un producto controversial, que no pasará la censura china. En principio, Zhen Guanyu rechaza el papel, sin siquiera conocer el guion, pues no quiere que su fama de caballero termine con escándalos sobre su homosexualidad, un secreto muy bien guardado, gracias a su prudencia en la industria del entretenimiento. Yan Mao descalifica esta idea de sacrificar la película para proteger la reputación del actor.
En consecuencia, Li Zhiyuan, convencido de que Zhen Guanyu es el actor que mejor puede interpretar el personaje que, aunque secundario, le da sentido a la historia, se anima a ofrecerle el rol y le da tiempo para considerar su respuesta.
Tras leer el guion, Zheng Guanyu se motiva por el trabajo y asiste a la audición solo para darse cuenta de que el protagonista, inamovible por la influencia de Yan Mao, quizás, es Ming Zheng. Li Zhiyuan nota un ambiente raro entre ellos y los deja un rato a solas para que preparen la escena que les ha pedido. Es una escena que incluye un beso y que Li Zhiyuan considera definitiva para saber si hay química entre ellos y si la pareja frente a la cámara es conmovedora y emocionante. La prueba es satisfactoria, pero Zheng Guanyu sólo acepta el papel al conocer los nombres de los otros dos candidatos para su personaje. Imaginar a otros actores en escenas eróticas con Ming Zheng es intolerable para él.
Li Zhiyuan le pide a Zheng Guanyu que se prepare para el papel en el lugar de rodaje, el pueblo donde vive Ming Zheng. La preparación consiste en vivir alrededor de un mes en la casa de Gao Xiaoyu, su personaje, estudiando el lugar, la escuela en la que trabaja y familiarizándose con la gente. Pero lo más importante de su preparación era comer muy poco y perder mucho peso.
Zheng Guanyu, que es un actor dedicado y diligente, cumple a cabalidad con la preparación. Pero durante ese mes, aunque come poco, cocina no solo para él, sino también para Ming Zheng, con quien pasa un considerable tiempo del día conociendo la zona y convirtiéndose en Gao Xiaoyu. Ming Zheng lo ve adelgazar, apocar su postura para transformarse en el solitario maestro de música que se enamora del policía encubierto Chen Zhou, asignado para capturar al padre de Gao Xiaoyu, Gao Bin, el líder narcotraficante más temido y más buscado.
Al leer las escenas de la filmación y las instrucciones del director, yo pienso en películas como Happy Together (1997) de Wong Kar Wai y Spring Fever (2009) de Lou Ye. Romances masculinos fallidos, que se desarrollan en lugares marginales, interiores decadentes y exteriores abrumadores, donde lo que pesa no son los diálogos sino las emociones creadas por los actores, lo que transmiten sin siquiera hablar.
Durante la filmación, a los actores los desbordan sus personajes, al punto de confundirse con ellos y no saber si en las escenas juntos están frente al personaje o al actor. De este modo, la relación entre los personajes influye en la relación de los actores y viceversa. Para separarse a sí mismo del personaje, Zheng Guanyu decide coquetearle a Ming Zheng abierta y descaradamente, en público.
El desarrollo de la película es muy dramático. Está en juego la soledad inevitable de cada personaje, interrumpida por un breve romance con un final trágico: Gao Xiaoyu, que sabe que su amante no es un obrero, sino un policía infiltrado, hace el trabajo sucio por él: mata a su propio padre. Chen Zhou acompaña a Gao Xiaoyu a entregarse a las autoridades y ahí se separan. Chen Zhou renuncia a la policía para irse al lugar donde Gao Xiaoyu una vez le dijo que quería vivir y morir: un lugar desolado y frío. La mitad de la película es el viaje de Chen Zhou hacia Antártica.
Poco antes del viaje a Argentina, parada necesaria en la ruta hacia Antártica, Ming Zheng acepta a Zheng Guanyu, por lo que la separación se hace difícil, especialmente por el tipo de película y el director a cargo. Li Zhiyuan escogió a Ming Zheng para el papel de Chen Zhou porque claramente reflejaba la naturaleza solitaria del personaje. No es un film romántico, el tema es la soledad. Li Zhiyuan nota que la relación entre sus actores puede alterar el estado mental de Ming Zheng para interpretar a Chen Zhou, entonces lo incomunica completamente. Le decomisa el celular.
Ming Zheng era un hombre atípico en la industria. Era verdaderamente solitario. Un hombre silvestre, amante del bosque y de los animales y distante de los ambientes con gente. Rara vez usaba el celular, caminaba hacia los lugares a los que necesitaba ir en vez de manejar un auto y era extremadamente callado. Por eso lo escogió Li Zhiyuan para ser Chen Zhou, porque podía ser el personaje, antes que interpretarlo. En contraste, Ming Zheng enamorado es otra cosa. Es cálido, sentimental, muy apegado a Zheng Guanyu y, por supuesto, toma el volante muy a menudo, pues su SUV es prácticamente su nido de amor.
Es Ming Zheng el personaje que se transforma. Hasta el inicio de la película de Li Zhiyuan, Marginal, no se veía a sí mismo como homosexual. Y si bien es cierto que su admiración por Zheng Guanyu lo llevó a convertirse en actor, dos cosas pesaban mucho sobre su decisión de aceptar una amistad con él: la infortunada declaración de intenciones del año anterior y el hecho de que Zheng Guanyu es muy buen actor y muy buen improvisador. Las cualidades artísticas de Zheng Guanyu despiertan sus inseguridades. “¿Me quiere como un pasatiempo o quiere una relación seria conmigo? ¿Cómo puedo saber si es sincero cuando su actuación es tan impecable que me hace creer todo lo que dice apenas recibe la orden del director?” Esta incertidumbre lo lleva a actuar hostilmente hacia Zheng Guanyu por un tiempo. Y en el transcurso del trabajo compartido descubre a un ser humano que no es el ídolo que él admiraba, pero porque no lo es puede llegar a amarlo.
Zheng Guanyu, en efecto, no se transforma sino que es descubierto, no por su público ni por su equipo de trabajo sino por su fan y compañero de filmación. La imagen que Ming Zheng tenía de Zheng Guanyu antes de conocerlo es la creada por los medios sobre él. El talentoso artista que a los 22 consigue el galardón como mejor actor cinematográfico es conocido en el medio como un caballero, por su participación en películas artísticas antes que comerciales y su comportamiento impecable. Tiene una fama impoluta, porque nunca se mete en relaciones escandalosas. Simplemente no tiene relaciones con nadie. Primero, porque sus padres, que son científicos y profesores universitarios, son muy estrictos con él. Solo lo dejaron actuar para Li Zhiyuan bajo la condición de mantenerse alejado de la escena bohemia de las celebridades y de que no se comportara como alguien notado por sus excesos y escándalos. Segundo, porque sus estándares son muy altos. Zheng Guanyu a los 28 sigue respetando la voluntad de sus padres y siempre hace lo propio que se espera de él ante la cámara, tanto la artística como la periodística. Él mismo es un estándar muy alto.
Pero durante el tiempo de la filmación en Wanding, el contacto con Zheng Guanyu le reveló a Ming Zheng un hombre menos restringido, más bien provocador y nada serio. Todo lo contrario del caballero que los medios presentaban. Le ve sus puntos débiles y al repasar su filmografía entiende que muchas de sus películas no han sido comprendidas. En especial The Flawed Scene, con la que ganó el galardón de mejor actor. Zheng Guanyu interpreta un actor de ópera china que pierde la voz e intenta suicidarse dos veces, pero al salvarle la vida sus allegados lo condenan a lo que no quiere y él renuncia a su voluntad para satisfacer a quienes no entienden su sufrimiento y lo duplican. La sola descripción me hace desear ver la película. Es como cuando uno lee El beso de la mujer araña de Manuel Puig y uno quiere ver las películas que Molina cuenta… Me encantaría ver esa actuación como de cine mudo en una película con sonido. Es uno de esos retos de actuación que lo hacen a uno admirar a los actores. Como Hugo Weaving en V for Vendetta. ¿Cómo queda uno encantado con la actuación de un hombre que nunca muestra su rostro? Pero mientras Weaving cuenta con su maravillosa voz, los movimientos de su cabeza y la gestualidad de sus manos, Zheng Guanyu solo contaba con sus gestos faciales, miradas y sus gestos manuales, lo que le quedaba al personaje que interpretaba al perder lo que le daba valor y sentido a su vida.
Zheng Guanyu además de ser descubierto por Ming Zheng tiene que sufrirlo. Está convencido de que el Sugar Daddy de Ming Zheng es Yan Mao y de que por él obtuvo el rol protagónico en la película de Li Zhiyuan, como un favor entre amigos directores. Ming Zheng no hace el menor esfuerzo para aclarar el malentendido y lo deja darse cuerda. La cosa se pone álgida cuando Yan Mao visita el set de filmación para el cumpleaños de Ming Zheng, que es el día de la filmación de la primera escena erótica de la película. Aunque la novela tiene muchas escenas cómicas, esta es la mejor.
Zheng Guanyu y Ming Zheng están filmando la escena de la audición. Comienza con un beso frente a la ventana y termina en la cama. Pero Yan Mao critica la actuación de Ming Zheng. Li Zhiyuan, que a esa altura se huele que algo se está cocinando entre los actores, sugiere dejar así y continuar el día siguiente, después de la fiesta de cumpleaños para que no se haga evidente ante Yan Mao que no le cuidó apropiadamente a su "persona". Pero Zheng Guanyu se pone retador frente a Yan Mao y le pide que les dé retroalimentación. Yan Mao decide no darle instrucciones a Zheng Guanyu, sino a Ming Zheng, quien no recibe la dirección de buen modo. En resumen, le dice que tiene que tocar más y empujar más para que se sienta la emoción en el producto final y que sobre dónde debe empujar, él como actor puede imaginarlo mejor. La escena sale muy bien y como es una de esas en las que no se sabe si están actuando o haciendo, Zheng Guanyu se siente con el arrojo necesario para enfrentar a Yan Mao y pedirle, con tarjeta de crédito en mano, que libere a Ming Zheng, que se lo dé. Ming Zheng había disfrutado el malentendido hasta ese momento, pero ese día le advierte a Zheng Guanyu que no hable con Yan Mao, consciente de que la terquedad de Zheng Guanyu es inamovible y de que el resultado será desagradable. Yan Mao le responde: “¿Usted quiere comparar a mi hijo?” (Ja, ja, ja.) La conclusión de la conversación es que Ming Zheng puede salir con quien quiera, después de todo tiene 26 años, pero le sugiere que esperen a que termine el rodaje. Ellos, por supuesto, no esperan y eso hace las últimas escenas juntos más difíciles de superar emocionalmente, y hace la separación de los amantes el anzuelo para pescar semana tras semana un capítulo más de la novela.
La historia, por supuesto, tiene un final cinematográfico.
Aunque están incomunicados, su intuición le dice a Zheng Guanyu que Ming Zheng está en peligro. Inmediatamente consigue vuelo para Argentina, camino a la Antártica. No tiene que llegar hasta allá. En Ushuaia se deja encontrar al borde de la cama por el enceguecido Ming Zheng. Un accidente de trabajo lo deja ciego temporalmente. Dispuestos a seguir juntos después de Marginal, se comprometen delante del director que actúa como si estuviera dirigiendo una escena. Solo que esta vez lo hace mentalmente y los actores cumplen el papel que voluntariamente quieren representar. Ming Zheng le recrimina una vez más a Zheng Guanyu que cuando habla, siente que está actuando. Esa inseguridad de Ming Zhen no va a desaparecer pronto. Entonces, le dice que sabe que puede sonar como que está actuando, pero que el papel de su pareja es uno que se siente capaz de sostener el resto de su vida. Intercambian anillos y Li Zhiyuan dice las palabras mágicas: "¡Corten! ¡Escena terminada en una sola toma!"
Uso un arcaísmo para describir la historia: satisfaciente. Pero también me cuestiono por qué. ¿Qué hay en estas novelas ligeras que me hacen esperar capítulo a capítulo una, dos o tres veces por semana? Yo creo que hay dos cosas fundamentales, una relacionada con las historias y otra con su difusión.
En cuanto a las historias, hace rato dejé de ver en ellas relaciones entre iguales y lo que empecé a notar fue la construcción de necesidades psicológicas que solo se superan con el envolvimiento de los protagonistas, a través de su relación. La exploración y la explotación de la vulnerabilidad de los personajes masculinos son un gancho para mí. La representación del cuidado mutuo es una lección.
En 24 Frames per Second, la matriz de vulnerabilidad y cuidado tiene una particularidad dada por la profesión de los protagonistas. Los actores siempre caminan la cuerda floja del ser y el parecer. Me da la impresión de que cada uno vio en el otro lo que quería ser y por ahí empezó todo. A Zheng Guanyu le atrajo de Ming Zheng su habilidad para las artes marciales, una que él hubiera querido tener para participar en más películas de su género favorito. Pero no se le da. De hecho, es por una lesión causada durante una de esas películas que Zheng Guanyu tiene que suspender su trabajo temporalmente y termina acompañando a sus amigos con un cameo en la producción en la que conoce a Ming Zheng. Por su parte, Ming Zheng tiene a Zheng Guanyu como su modelo de actor. En ambos casos, esa es la versión visible de ellos. Ming Zheng es un misterio que se abre ante Zheng Guanyu y Zheng Guanyu es la fachada de un lugar que solo es accesible a Ming Zheng. El lobo solitario es un cachorro necesitado de mimos y comida hecha con amor, y el caballero es otro chico que reclama atención con tonterías, torpezas y desfachatez. Y cada uno sabe cuidar del otro cuando el autocuidado no es suficiente o su necesidad es invisible. No darse cuenta de qué es lo que necesitan y cuándo es algo que les pasa a menudo, pero la atención del otro está siempre lista para proteger incondicionalmente. Estas manifestaciones del primer amor nunca fallan en atrapar a un público sediento de calor humano que encuentra en la narrativa un sucedáneo perfecto.
Ahora, el aspecto de la difusión es el más curioso. Las plataformas de novelas web y de sus traducciones son campos de entrenamiento de escritura tanto para escritores como traductores aficionados. Algunos capítulos de novelas tienen observaciones de los autores que muestran sus reacciones o anticipaciones frente a los comentarios de los lectores y usuarios de las plataformas. Me encanta curiosear en los comentarios las interpretaciones de otros lectores y, por supuesto, lo que más disfruto son las notas de los traductores que explican tradiciones y figuras literarias inimaginables para mí. Generalmente, esto activa mucho mi curiosidad y cuando leo una novela nueva estoy pendiente de las coincidencias para ir entendiendo el ambiente cultural en el que se gestionan y distribuyen estas obras. ¿No se supone que eso es lo que debe suceder al leer? ¿Una activación de la curiosidad que mueve a seguir leyendo?
En mi caso, un elemento adicional que activa mi curiosidad es el estudiar las tramas, las construcciones de los personajes y los mundos posibles. Una generalización que puedo hacer es que estas autoras se enfocan muchísimo en la construcción psicológica y donde patinan es en la construcción de la trama. Aunque agradables, normalmente son muy simples. Dentro de las novelas de Chrysanthemum Garden que he leído (una docena, tal vez), la que me parece que tiene la trama mejor armada alrededor de la psicología de los personajes es After the Stand-in Shou Faked his Death, por su estructura de espejo: Cinco años de relación tóxica terminan en un evento traumático para los protagonistas y dan lugar a cinco años de expiación y superación de los traumas, que los reunen en lo que es la relación más o menos ideal para los dos. Cada agravio de los primeros cinco años tiene su consecuencia en los cinco años siguientes. Para mí, lectora amante de los relatos especulares, esa trama fue muy cautivadora, aunque como novela danmei me pareció tramposa, porque no era necesario que los protagonistas fueran hombres, una pareja heteronormativa funcionaría igual en esa historia.
El aspecto de construcción de mundos me parece que es en el que se ve la falta de pericia de las escritoras. Los relatos interestelares de conflictos entre mundos y especies son decepcionantes, no en la trama sino en la construcción social y algunas veces anatómica de los personajes. Lo mismo pasa con las historias con un contexto Omegaverse: se echan a perder rápidamente, aunque no dejan de ser enganchadoras.
Goodbye, Chrysanthemum Garden.
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