Desenlace familiar
Lunes. Debí saberlo desde aquellas vacaciones de nuestra infancia. Arrojarme a una piscina sin saber su profundidad es una cosa. Forzar mi cara dentro del agua hasta que dejé de moverme es otra. Solo ahora veo esas cosas con claridad. Mi hermana me veía como su enemigo. Nuestro padre nos abandonó cuando nací. Su padre la abandonó cuando yo nací. Llegué yo y él salió de su vida. Han pasado treinta años y aún no lo supera. Seguro que saldrá de la ciudad tan pronto se entere de que regresé.
Martes. Mamá salió esta mañana para buscarla. Parece que su marido tiró todas sus cosas desde el balcón hasta el jardín. Vendrá y se instalará en el cuarto de huéspedes. Ella ya no tiene un cuarto esperándola en casa de mamá. La victoria el día de hoy es solo mía.
Miércoles. Para hacerme pasar un mal rato, mi hermana llevó a mamá a la peluquería. Ese es un lugar al que apenas podría acompañar a mamá desde la sala de espera. La cercanía de dos mujeres frente al espejo con sendos estilitas haciéndoles magia en el pelo, es algo con lo que mi cabeza pelada no puede competir.
Jueves. Esta mañana salió dizque a jugar golf. Se cree de mejor familia. ¿Espera que a mamá la impresione eso? Yo vivo en otro país y me consta que a mamá eso sí le importa.
Viernes. Hoy ha traído a un amigo. Abogado. Convertible azul. Experto en vinos. Se entiende por qué su marido la echó de la casa. Es raro. ¿Cómo un tipo así sale con una mujer de su edad, que no terminó el bachillerato? Espero que mamá también se pregunte lo mismo. No es de preocuparse. Mañana llega mi esposa. Viene como oradora invitada a un congreso.
Sábado. Salió de compras todo el día. Menos mal cuando regresó, mi esposa estaba dormida, descansando del viaje, y no tuvo que escuchar su voz chillona contando los pormenores de su caminata por el centro comercial. A la hora del postre, nos reunimos en la sala de televisión a ver noticias. Con tres aplausos, un caminadito de modelo europea y una bolsa de tienda de renombre se acercó para darnos el regalo tardío por nuestra boda. Sacos gemelos de cuello redondo. Cuello redondo. Regalarme un secador de pelo a mí y a mi esposa un taladro eléctrico hubiera sido una mejor opción. A ella, sin embargo, la enterneció el regalo, a mí me conmovió la sonrisa de disculpa de mamá.
Domingo. Este día es nuestro. Mi hermana va a llorar. ¿Qué es haber perdido al padre a los cinco años, cuando aún hay recuerdos, comparado con nunca haber conocido a la madre? Hoy ella va a recordar que ni siquiera miró a su bebé al nacer. No supo si era niño o niña. Hoy le daremos a mamá la noticia que ha estado esperando: vamos a hacerla abuela.
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