Carta a la autora de una novela que me gusta
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Para: |
roubaobuchirou@danmei.web.lit |
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Asunto: |
Gracias, maestra. |
Querida Rou Bao Bu Chi Rou (Meatbun does not eat meat),
Tengo 17 años y estoy demente, como Clarisse McClellan
en Fahrenheit 451. En mi caso la locura me ha dado en la forma de leer
novelas que no son apropiadas para mi edad y peor aún, que me han hecho desear
ser escritora, una escritora de novelas web como tú.
¿Por qué escritora de novelas web? Porque se necesita
mucho ingenio para escribir entrega tras entrega, terminando en un cliffhanger
que lo someta a uno a la esclavitud en los portales web, al hambre por
leer más y más. Cuando decidí leer tu novela The Husky and his White Cat
Shizun, mi decisión se basaba en leer algo de contenido adulto, que me
hiciera sentir mayor. Sentía que podría superar la angustia y los temas que
levantaban tantas advertencias, porque fui una lectora precoz y soy una lectora
voraz. Me llamaba mucho la atención la idea de un romance entre un discípulo
talentoso (Mo Ran, the Husky) y su maestro cultivador (Chu Wanning, the White
Cat Shizun), un hombre extraordinario, inalcanzable, casi irreal. El cruce de
orillas, del amor al odio del odio al amor despertó mi curiosidad. Un par de
malentendidos hacen de Chu Wanning el enemigo de Mo Ran, quien en seis años se convierte
en un cultivador tiránico y se corona a sí mismo emperador Taxian-jun, captura
a su maestro, rompe su núcleo de poder espiritual, lo aprisiona y lo convierte
en su concubino, en su juguete sexual, con el propósito de humillarlo y lo hace
por ocho años. Brutal. Escandaloso. Necesitaba saber más. Una vez empezada la
novela, experimenté mucho más que angustia e indignación, pero no podía parar
de leer y eso me dio la idea de que ser escritora requiere manejar muchísimo
las emociones de los lectores, precisa una inteligencia muy particular. Al
terminar de leer los 311 capítulos y 39 extras, me sentí inteligente por no
haberme rendido a mitad de camino. Esa es una suerte de madurez, ¿no? Te admiré
por haberme hecho terminar una novela policiaca, disfrazada de fantasía.
Normalmente no me sentiría atraída hacia historias protagonizadas por personas
que viven el mandato de “proteger y servir” desde una suerte de burocracia
armada, pero la fachada de cultivadores en sectas que protegen al mundo mortal
me hizo abjurar de ese principio.
El inicio en media res de tu novela me parece
maravilloso. Lo sufrí un poco la primera vez, pero ahora me gusta. La
descripción de Mo Ran, como un perro según muchas metáforas que le cuadran, es
un gancho muy poderoso cuando uno se da cuenta de que es ante todo un underdog,
alguien que vive los extremos de no tener nada y tenerlo todo. Ya uno quiere
saber cómo llega a ser emperador y a querer dejar de serlo. Que una novela
comience con el suicidio del protagonista no es muy común. Que el protagonista,
Mo Ran como emperador Taxian-jun, sin haber sido juzgado en el inframundo, renazca
en su cuerpo de 16 años y en la cama de un prostituto siembra un enigma,
detona muchas preguntas que se ven resueltas más de 250 capítulos después,
en medio de una ansiedad que cambia la perspectiva desde la cual lo juzgamos al
inicio de la novela. Si hay desdén hacia Mo Ran al comienzo de la historia, al
momento en que entendemos por qué renace en ese lugar y circunstancia, a través
de un recuerdo del coprotagonista, su maestro Chu Wanning, ya no lo podemos ver
sino desde un profundo dolor que encierra muchas cosas: la culpa del maestro,
la tristeza del amante, la rabia frente al antagonista que los ha manipulado,
la lástima por entender en qué se convirtió la joven promesa del mundo de la
cultivación, el agradecimiento por haberse sacrificado por él. La gravedad de
la circunstancia es abrumadora y uno como lectora se siente mal de haber
juzgado a Mo Ran tan a la ligera desde el comienzo. Hacer sentir a los lectores culpables es un talento. A esas alturas ya uno admira al Mo Ran que se
reconstruyó en su segunda oportunidad en el mundo mortal por todas las cosas
que hizo para resarcirse: estudiar, cultivarse sin competir con otros, ayudar a
los más necesitados, todo esto mientras esperaba la restitución de Chu Wanning
tras su regreso de la muerte. Pero el giro de tuerca que constituye
saber qué exactamente lo convirtió en Taxian-Jun y cómo Chu Wanning se juega la
existencia para revertir el hechizo es uno de los momentos más memorables y
dolorosos de la novela. Hay lectoras que piensan que el mayor desasosiego en la
novela lo ponen las violaciones, quiero confesarte que para mí lo trae la
revelación del hechizo de la flor de los ocho sufrimientos. Me volví una
tormenta de lágrimas cuando Chu Wanning descubre que a Mo Ran le faltan los
recuerdos que lo hacían extraordinario: la enseñanza final de su madre, sus
ideales altruistas, los periodos de aprendizaje en Sisheng Peak. Ninguno de los
recuerdos en los que se fundaba su bondad quedaba en él. Alguien había podado
su memoria. Hua Binan, el experto en artes médicas, lo dominaba por esos
olvidos. Que alguien manipule nuestros recuerdos es aterrador. Esto es
especialmente cierto para los lectores, porque dependemos de la memoria para
entender una historia, como en la vida real dependemos de ella para vivir día a
día. ¿Quiénes seríamos como lectores si no recordáramos lo que leemos? ¿Cómo
afectaría eso nuestra humanidad, nuestra identidad? Los vacíos en la memoria de
Mo Ran determinan el punto de no retorno. Con los recuerdos perdidos ha perdido
gran parte de su libertad.
Uno podría pensar que poner el suicidio del
protagonista en el primer capítulo es empezar por el final, pero lo genial
de tu novela es que la duplicación de los personajes en líneas del tiempo
paralelas desafía lo convencional. Uno asume que el suicidio de Mo Ran,
como emperador Taxian-Jun es el fin de esa línea narrativa. Entonces sorprende
mucho darse cuenta de que el villano de la novela, Hua Binan, ha revivido el
cuerpo del emperador para seguir haciendo de él una marioneta. Y esto abre
nuevas posibilidades de acción y de conflicto. Eventualmente, la confrontación
entre el Mo Ran renacido y el emperador resucitado sería una lucha en la que se
jugaría la existencia el mundo mortal, porque Taxian-Jun sigue siendo el peón
de Hua Binan y Mo Ran, el renacido, arrepentido de sus crímenes como emperador,
ha decidido oponerse al rol de aniquilador del mundo mortal y acompañar a Chu
Wanning a proteger ese mundo en el que en medio de muchas dificultades son
amantes. Pero tal lucha no existe, porque Mo Ran muere y su núcleo espiritual
es usado para fortalecer a Taxian-jun. De manera que quien sobrevive es el
tirano. Anótate otro punto por esta nueva agonía. La muerte del Mo Ran renacido, que valga decir
es demasiado bueno para ser verdad, no anula las líneas del tiempo, pero dejan
de ser paralelas y se intersecan a través del hechizo prohibido del portal de
la vida y la muerte, el tiempo y el espacio. En ese sentido, la línea del
tiempo más larga es la del Mo Ran que se convierte en el emperador Taxian-jun.
Lo esencial de esa línea del tiempo es que en ella Mo Ran odia a Chu Wanning
por haber dejado morir a su condiscípulo Shi Mei durante el rompimiento de la
barrera del inframundo, extermina las otras sectas de cultivadores, esclaviza a
su maestro y se envenena dos años después de que Chu Wanning se sacrificara a
sí mismo. Hua Binan lo revive como una marioneta para completar su tarea, por
lo tanto, este Taxian-jun vive a medias alrededor de ocho años, a la vista de
todos como emperador, pero en realidad como un matarife y un obrero de Hua
Binan, hasta que se encuentra con Chu Wanning. No al que perdió, sino al de la
otra vida. Un Chu Wanning que tiene su poder espiritual intacto, a quien nunca
ha mancillado y que está abiertamente enamorado de Mo Ran, la mejor versión de
sí mismo. Su peor enemigo, aunque haya muerto.
En la segunda línea del tiempo, Mo Ran renace en su
cuerpo de 16 años y decide no repetir nada de su vida anterior y, ante todo, proteger
a Shi Mei. Pero, en esta nueva vida muchas cosas son diferentes. Quien acompaña
a Chu Wanning a sellar la barrera del inframundo es él, que asume el lugar de
Shi Mei, pero quien muere es su maestro. Y solo en ausencia de Chu Wanning, Mo
Ran se da cuenta de que la única persona en su secta que lo ha protegido y
cuidado, secretamente, es ese maestro a quien llegó a despreciar por un malentendido.
Su lealtad de perro se vuelve hacia Chu Wanning, pero aquí aparecen todos los obstáculos
posibles: Para revivirlo, debe encontrar a contrarreloj cuatro partes
dispersas de su alma, una aún en el mundo mortal (la del asunto pendiente de
los fantasmas intranquilos), las otras en el inframundo. Y aquí enfrenta
dificultades de todo tipo porque estando vivo debe transgredir todos los
límites del inframundo para llegar hasta Chu Wanning y debe convencerlo de
regresar al mundo mortal una vez que recomponga las cuatro partes dispersas de
su alma. Allí debe evadir a todos los guardias, congraciarse con un Doppelganger
de Chu Wanning y confrontar su pasado. El prostituto Rong Jiu está en el
mismo lugar que Chu Wanning. Había muerto al ser carnada de una trampa para
capturar a Mo Ran. En el inframundo, busca sobrevivir y siembra desconfianza
entre Mo Ran y Chu Wanning, o los delata, según le conviene. Mo Ran debe cruzar
laberintos, escapar de trampas y burlar a una deidad del inframundo que le
tiene ganas a Chu Wanning y robárselo. Todo esto sin confesarle a Chu Wanning
que lo hace porque lo ama, pues sabe que su maestro no le creería. Cuando Chu
Wanning acepta volver al mundo mortal con Mo Ran, uno de lectora se emociona
estúpidamente, pensando que su relación si bien no va a ser romántica, al
menos va a mejorar, solo para encontrar que resucitar no es tan fácil y que
para que las cuatro almas de Chu Wanning se fundan de nuevo en su cuerpo
mortal, él debe estar en reclusión cinco años. Ese es uno de los cliffhangers
que más me gusta de tu novela. Tan cerca y tan lejos, lo que hemos
estado esperando, se aplaza una vez más.
Una novela tan larga, necesariamente tiene muchos
conflictos. Cómo manejarlos requiere más pericia que la de un cuidador de
perros que saca una jauría a caminar por un parque lleno de conejos y ardillas. Como la novela en realidad tiene una pareja
protagonista es necesario mirar los conflictos internos de Mo Ran y Chu Wanning
y los externos, que enfrentan como amantes.
El principal conflicto interno de Mo Ran es que en su nueva vida
ha aceptado que la persona que siempre ha amado es Chu Wanning (y no se
equivocaba en amarlo ni desearlo porque descubre que su maestro también era parcial
hacia él), pero no puede perseguirlo abiertamente porque es su discípulo y
porque su conciencia no está tranquila. En su vida pasada no solo torturó y
ultrajó a Chu Wanning física y psicológicamente, traicionó todas las enseñanzas
de su maestro y se convirtió en el ser más despreciable del mundo mortal. Internamente,
él quiere satisfacer a Chu Wanning en todo, como discípulo, como amante, pero
si su maestro descubre su pasado es el fin de su vida.
Por su parte, Chu Wanning, el distante cultivador,
introvertido, prodigio del mundo de la cultivación, quien es admirado por cultivadores
de todas las sectas, no sabe cómo mantener su imagen y aceptar unas verdades
incómodas: que se enamoró del buen corazón y del talento para la cultivación de
su discípulo, al punto de hacerse el de la vista gorda con sus salidas
nocturnas a la zona de tolerancia, o de arriesgar e incluso dar la vida por él
cuantas veces fuera necesario. Enamorarse de un adolescente 10 años menor que
él era demasiado vergonzoso. Desearlo sexualmente cuando se reencuentra con él
tras cinco años de reclusión, estaba más allá de su comprensión. Creer que su
discípulo correspondiera a sus sentimientos era inimaginable porque ahí estaba
Shi Mei, su otro discípulo, un hombre más joven, más atractivo y de mejor
carácter, por quien Mo Ran tenía un cariño especial. Cariño sí, pero deseo no,
por eso iba a los burdeles en busca de alguien que se le pareciera, para no
tocar nunca a Shi Mei. Chu Wanning sabía que no estaba a la altura de Shi Mei y
que no se merecía el amor de Mo Ran, y se protegía a sí mismo poniendo distancia
entre los dos para que Mo Ran no se enterara nunca de que él era su debilidad. Una cosa que me gusta mucho de tu novela es
que el conflicto interno de los protagonistas sea su principal obstáculo, más
grave que el de su enfrentamiento a la convención social. Pero también que
estos conflictos sean máscara de otra cosa. En el fondo lo que intuyo es que
cada quien temía revelar sus deseos sexuales, mostrar de qué lado estarían en
un marco BDSM. Y este conflicto entre los dos se resuelve con el final que
le das a la historia.
El conflicto externo principal lo enfrentan
tanto Mo Ran como Chu Wanning. Ambos son los cultivadores más poderosos del
mundo mortal. Chu Wanning, al despertar de su sueño de cinco años, no tiene
reparo en admitir que su discípulo es su par, o que incluso lo supera en poder
espiritual. Esta es la razón por la cual ambos eran los candidatos perfectos
para recibir la flor de los ocho sufrimientos, que los haría la máquina
de la muerte que Hua Binan necesitaba para acabar con el mundo mortal y hacer
con los cadáveres un puente hacia su mundo demónico para ayudar a escapar a su
especie de la reificación a la que los sometían los cultivadores. Los Butterfly-Boned
Beauty Feasts son demonios de una gran belleza que en el mundo mortal no
tienen poder, pero pueden darlo a los mortales. A los hombres se los consume
vivos o se los convierte en píldoras para mejorar la cultivación. A las mujeres
se les ha acortado el periodo de gestación para hacerlas paridoras de niños más
aptos para la cultivación y paren un niño tras otro hasta morir. El plan
original de Hua Binan era plantar la flor en el corazón de Chu Wanning por dos
razones. De un lado, su habilidad marcial era inimitable y perfectamente apta
para masacrar la humanidad. Por otro
lado, la flor esclavizaría su corazón, haría que Chu Wanning amara a Hua Binan
y no pudiera negarse a cumplir sus órdenes. Teniendo en cuenta que Hua Binan
estaba enamorado de Chu Wanning, era un plan perfecto. Pero fue Mo Ran, que
para salvar a Chu Wanning de este destino, se ofreció a recibir la flor, plenamente
consciente de que perdería sus buenos recuerdos, cometería crímenes que su
maestro no podría perdonar y que actuaría como si estuviera enamorado de Shi
Mei y lo obedecería en todo. Hua Binan es Shi Mei. De modo que tanto Mo Ran
como Chu Wanning deben luchar contra alguien muy cercano, a quien consideraban
familia, para salvar al mundo mortal.
De todos los portentos mágicos que creaste para esta
novela, la flor de los ocho sufrimientos me parece el mejor. La flor se siembra en el corazón
de una persona con un gran poder espiritual, remueve los buenos recuerdos para
dejar solo aquello que puede convertirse en odio, un odio devastador que lleve
al genocidio. Los sentimientos se exacerban, el rencor, el temor, el miedo,
todo lo que conduzca a la destrucción mantiene encendido el impulso aniquilador
de la raza humana. No es de extrañar que Mo Ran, que tenía resentimientos,
miedos y odios guardados desde la infancia, se ofreciera como el mejor
candidato para recibir la flor y resultara siendo muy efectivo en su servicio a
Hua Binan. Con un solo problema: que la flor no crea sentimientos nuevos, sino
que magnifica los ya existentes. Mo Ran adolescente antes de recibir la flor ya
amaba a Chu Wanning, los recuerdos bonitos que sustentan su amor desaparecen y él
actúa contra su maestro a partir de un resentimiento real. Pero parte de su
amor era el deseo y como no había recuerdos asociados a ese deseo, éste no
desaparece, sino que se junta con el resentimiento por la muerte de Shi Mei. Y
termina convirtiéndose en la lujuria que es su perdición cuando Chu Wanning
muere. El problema es que el deseo sexual de Taxian-jun Hua Binan no lo puede
controlar. Manipula a Taxian-jun para creer que ama a Shi Mei, pero sabe que
ese vínculo es débil. Me parece que este hechizo realmente logra contener la
historia en un momento en el que estaba a punto de volverse aburrida. Es un
rescate fenomenal de la atención de las lectoras que nos lleva a rememorar
pequeños detalles regados en la historia para explicar o entender muchas cosas.
Principalmente, devuelve la atención porque saca a las lectoras del
conflicto entre Mo Ran y Chu Wanning al volverlos aliados contra algo más
poderoso que es muy difícil de enfrentar: Taxian-jun. El mismo Mo Ran y el
tirano que hace parte de los deseos ocultos de Chu Wanning.
A propósito de los deseos del maestro, creo que es
impecable la manera como trenzas las dos líneas del tiempo y creas tensión
narrativa a partir de la tensión sexual entre los protagonistas. La analepsis
como memoria o como ensoñamiento neutraliza los juicios contra los
personajes. Por ejemplo, que en una escena en la que Chu Wanning está muy cerca
de Mo Ran, cuando el discípulo sabe que es inapropiada la cercanía porque puede
llevar a una erección, su memoria lo lleva a momentos en los que siendo
Taxian-jun atormenta a su concubino, y su remordimiento ajusta su
comportamiento ante el maestro, le exige mucho autocontrol y uno siente la
dificultad de Mo Ran, casi haciendo de lado que el recuerdo estaba mostrando un
hecho imperdonable. Uno como lectora se ve en un dilema ético. Chu
Wanning también tiene deseos que son complejos, porque por una parte su rol de
maestro lo lleva aplacarlos, pero solo es posible en la medida en que tiene
ensoñaciones en las que ve un Mo Ran mayor, dominante, agresivo que está a
punto de hacer algo qué él no entiende. Estas visiones incompletas de los
encuentros sexuales despiertan la curiosidad del casto Chu Wanning y la nuestra
como lectoras, pero se burlan de él y de nosotras porque solo nos dejan expectantes sobre su versión de los hechos.
Nos das una ventaja. Las lectoras sabemos qué pasa por el recuerdo de Mo
Ran. Chu Wanning no sabe que su ensoñación es en realidad un recuerdo trunco. Pero
es necesario que así sea, de lo contrario, el desenlace vendría muy pronto y
nos quedaríamos sin decenas de capítulos en los que sufrir angustia y dolor
ajeno. Esas historias truncas contribuyen a la dosificación de
expectaciones a lo largo de la novela.
El trabajo conjunto de Mo Ran y Chu Wanning los lleva
al hechizo que Concubino Chu había diseñado para que ambos entendieran lo que Hua
Binan estaba haciendo. Este hechizo lo empezó usando el portal del tiempo para
ir a un momento en el que el efecto de la flor de los ocho sufrimientos se
pudiera neutralizar. Concubino Chu vuelve al tiempo en el que Mo Ran tenía 16
años y lo encuentra ebrio en un burdel tras una sesión erótica con Ron Jiu.
Aprovecha la inconsciencia de Mo Ran para transmitirle parte de su alma con los
buenos recuerdos de su relación maestro y discípulo. También visita a Chu
Wanning y le transmite otra parte de su alma con los recuerdos como amante de
Taxian-jun (las ensoñaciones eróticas que asaltan a Chu Wanning cuando está a
solas con Mo Ran). Cuando el mundo mortal esté en inminente peligro, Chu
Wanning y Mo Ran deben encontrarse en un lugar particular frente al incensario
donde Concubino Chu ha dejado el hechizo para destruir de manera definitiva el
efecto de la flor de los ocho sufrimientos. El hechizo termina siendo una
repetición del recuerdo más íntimo de Chu Wanning con Taxian-jun: la noche de
bodas del emperador con Concubino Chu. Una violación de dos días. Ya no hay más
ensoñaciones truncas y no queda nada que Mo Ran pueda ocultar sobre su
pasado como emperador.
En este punto, Hua Binan secuestra a Chu Wanning y le
pone una trampa a Mo Ran para apropiarse de su núcleo espiritual y ponérselo a
Taxian-jun. Mo Ran se sacrifica para salvar a un centenar de cultivadores que
están siendo atacados por piezas de un ajedrez nigromante. Pero es acusado de
masacres que no puede negar. Las ha cometido Taxian-jun, pero ¿quién creería
que es otro Mo Ran y no el que conocen? Las intrigas políticas de esta parte
de la novela me parecen fascinantes, cada secta acusa a Mo Ran y envuelve a
Sisheng Peak en un acto de bullying que pone en peligro a toda la secta,
incluso a Chu Wanning. Precisamente la única gente que los puede salvar. La
conjunción de ironías que pones aquí aumenta mi emoción por cómo pagarles a
todos los matoneadores de las sectas poderosas. Pero lo resuelves de la mejor
manera posible. Ante el inminente fin del mundo, todos se unen y las mujeres
dan el empujonazo decisivo para sellar el portal de la vida y la muerte, el
tiempo y el espacio.
Antes de esa batalla épica, Chu Wanning ha rescatado
a Mo Ran del tribunal donde le han extraído su núcleo espiritual destrozando su
corazón, pero no puede salvarlo. Para evitar la destrucción del mundo mortal, intenta
matar a Taxian-jun, muy a su pesar, porque él también es Mo Ran. No lo logra,
pero sí consigue desligar al emperador de la voluntad de Hua Binan y terminan
trabajando juntos para salvar el mundo mortal de la línea del tiempo del Mo Ran
renacido. Taxian-jun se queda en su línea del tiempo resistiendo el castigo de
los dioses por el puente que Hua Binan exitosamente consiguió llevar hasta su
mundo demónico para salvar a los Butterfly-Boned Beauty Feast rescatados
por su hermana. Confrontando a Chu Wanning sobre sus sentimientos, entiende que
para el maestro Mo Ran y Taxian-jun son la misma persona y que los ama igual. ¿Concubino
Chu amaba a Taxian-jun a pesar de o a causa de cómo vivían?
Algunas lectoras han señalado como descabellado que Taxian-jun
resultara ser un Butterfly-Boned Beauty Feast atípico. No estoy de acuerdo,
porque sí habías plantado un precedente con quien relacionarlo. Además,
me parece que hay más evidencia de su naturaleza demónica de la que había
acerca de Shi Mei, quien no llora lágrimas doradas cuando Chu Wanning
muere, por ejemplo. La extraordinaria belleza de Mo Ran, la rapidez con la que
desarrolló un núcleo espiritual (formarlo en un año cuando normalmente toma
10), y su corazón tiránico, son los más claros indicios.
También hay lectoras que se quejan del final. Me
refiero al capítulo 311. “The Big End”. El título es malito, pero el capítulo
no. Creo entender que moleste que básicamente es un capítulo dedicado a Xue
Meng, el primer discípulo de Chu Wanning y “primo” de Mo Ran. Pero me parece
formidable que no se muestre la cotidianidad de Chu Wanning y Mo Ran sino los
efectos de su relación en la vida de otra persona. Que sepamos cómo
recuperaron la relación con el nuevo líder de la secta a través de las cartas o
regalos que le hacen llegar por no arriesgar su prestigio con una visita en
persona, cuando es tan incierto qué dice la opinión popular ante el tema de
discípulo y maestro como pareja. Esa descripción indirecta es más sugerente
que la del día a día, que está mejor expuesta en las historias extras.
Otra crítica sobre la que me gustaría darte mi
opinión es la del reencuentro entre Mo Ran y Chu Wanning y su vida juntos.
Muchas lectoras se preguntan ¿por qué Taxian-jun sigue siendo parte de la vida
de Chu Wanning? Y aquí es donde retomo lo que te dije del conflicto oculto
entre los protagonistas en relación con sus preferencias sexuales y
necesidades psicológicas. A mí me parece satisfactorio, aunque no esté
justificado por la narración, que las personalidades de Mo Ran y Taxian-jun se
tomen turnos viviendo con Chu Wanning. Me parece justo con él porque los
quiere y los necesita a los dos, al amante considerado, tierno, amable y al
brutal. Vivir solo con el demasiado bueno, sería aburrido, y vivir solo con el
tiránico, cuando se conoce la ternura del otro, sería como un castigo que
llevaría a la melancolía. Entonces, el justo medio es lo mejor. Garantiza
el conflicto entre Mo Ran y Taxian-jun y le da variedad a los días de Chu
Wanning. Creo que las personas que mejor podrían juzgar este final son
aquellas que conviven con una persona con síndrome de personalidad múltiple.
Cuán conveniente dirían que es que cada tres días a medianoche, se turnaran
esas dos personalidades tan particulares y opuestas. Yo solo puedo decir, “me
alegro por Chu Wanning” porque tiene todo lo que quiere en el cuerpo de un solo
amante.
Me gustaría agradecerte por estas historias y todas
aquellas que hacen parte de la novela, a las que no me referí. El recurso de
planting & pay-off con el que expandes la narración para mostrar las
historias de otros cultivadores y cultivadoras, de otras sectas, de otras
especies o divinidades y de otros personajes sin cuya presencia las historias
de los protagonistas serían muy básicas; es uno que quiero empezar a usar ya en
las historias que quiero escribir.
Gracias por ser mi maestra indirecta de narrativa por
entregas. Te seguiré apoyando comprando las ediciones impresas de tus libros.
Hasta siempre,
Night Lamp
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