Carta a la autora de una novela que me gusta

 

Para:

roubaobuchirou@danmei.web.lit

Asunto:

Gracias, maestra.

  

Querida Rou Bao Bu Chi Rou (Meatbun does not eat meat), 

Tengo 17 años y estoy demente, como Clarisse McClellan en Fahrenheit 451. En mi caso la locura me ha dado en la forma de leer novelas que no son apropiadas para mi edad y peor aún, que me han hecho desear ser escritora, una escritora de novelas web como tú.

¿Por qué escritora de novelas web? Porque se necesita mucho ingenio para escribir entrega tras entrega, terminando en un cliffhanger que lo someta a uno a la esclavitud en los portales web, al hambre por leer más y más. Cuando decidí leer tu novela The Husky and his White Cat Shizun, mi decisión se basaba en leer algo de contenido adulto, que me hiciera sentir mayor. Sentía que podría superar la angustia y los temas que levantaban tantas advertencias, porque fui una lectora precoz y soy una lectora voraz. Me llamaba mucho la atención la idea de un romance entre un discípulo talentoso (Mo Ran, the Husky) y su maestro cultivador (Chu Wanning, the White Cat Shizun), un hombre extraordinario, inalcanzable, casi irreal. El cruce de orillas, del amor al odio del odio al amor despertó mi curiosidad. Un par de malentendidos hacen de Chu Wanning el enemigo de Mo Ran, quien en seis años se convierte en un cultivador tiránico y se corona a sí mismo emperador Taxian-jun, captura a su maestro, rompe su núcleo de poder espiritual, lo aprisiona y lo convierte en su concubino, en su juguete sexual, con el propósito de humillarlo y lo hace por ocho años. Brutal. Escandaloso. Necesitaba saber más. Una vez empezada la novela, experimenté mucho más que angustia e indignación, pero no podía parar de leer y eso me dio la idea de que ser escritora requiere manejar muchísimo las emociones de los lectores, precisa una inteligencia muy particular. Al terminar de leer los 311 capítulos y 39 extras, me sentí inteligente por no haberme rendido a mitad de camino. Esa es una suerte de madurez, ¿no? Te admiré por haberme hecho terminar una novela policiaca, disfrazada de fantasía. Normalmente no me sentiría atraída hacia historias protagonizadas por personas que viven el mandato de “proteger y servir” desde una suerte de burocracia armada, pero la fachada de cultivadores en sectas que protegen al mundo mortal me hizo abjurar de ese principio.

El inicio en media res de tu novela me parece maravilloso. Lo sufrí un poco la primera vez, pero ahora me gusta. La descripción de Mo Ran, como un perro según muchas metáforas que le cuadran, es un gancho muy poderoso cuando uno se da cuenta de que es ante todo un underdog, alguien que vive los extremos de no tener nada y tenerlo todo. Ya uno quiere saber cómo llega a ser emperador y a querer dejar de serlo. Que una novela comience con el suicidio del protagonista no es muy común. Que el protagonista, Mo Ran como emperador Taxian-jun, sin haber sido juzgado en el inframundo, renazca en su cuerpo de 16 años y en la cama de un prostituto siembra un enigma, detona muchas preguntas que se ven resueltas más de 250 capítulos después, en medio de una ansiedad que cambia la perspectiva desde la cual lo juzgamos al inicio de la novela. Si hay desdén hacia Mo Ran al comienzo de la historia, al momento en que entendemos por qué renace en ese lugar y circunstancia, a través de un recuerdo del coprotagonista, su maestro Chu Wanning, ya no lo podemos ver sino desde un profundo dolor que encierra muchas cosas: la culpa del maestro, la tristeza del amante, la rabia frente al antagonista que los ha manipulado, la lástima por entender en qué se convirtió la joven promesa del mundo de la cultivación, el agradecimiento por haberse sacrificado por él. La gravedad de la circunstancia es abrumadora y uno como lectora se siente mal de haber juzgado a Mo Ran tan a la ligera desde el comienzo. Hacer sentir a los lectores culpables es un talento. A esas alturas ya uno admira al Mo Ran que se reconstruyó en su segunda oportunidad en el mundo mortal por todas las cosas que hizo para resarcirse: estudiar, cultivarse sin competir con otros, ayudar a los más necesitados, todo esto mientras esperaba la restitución de Chu Wanning tras su regreso de la muerte. Pero el giro de tuerca que constituye saber qué exactamente lo convirtió en Taxian-Jun y cómo Chu Wanning se juega la existencia para revertir el hechizo es uno de los momentos más memorables y dolorosos de la novela. Hay lectoras que piensan que el mayor desasosiego en la novela lo ponen las violaciones, quiero confesarte que para mí lo trae la revelación del hechizo de la flor de los ocho sufrimientos. Me volví una tormenta de lágrimas cuando Chu Wanning descubre que a Mo Ran le faltan los recuerdos que lo hacían extraordinario: la enseñanza final de su madre, sus ideales altruistas, los periodos de aprendizaje en Sisheng Peak. Ninguno de los recuerdos en los que se fundaba su bondad quedaba en él. Alguien había podado su memoria. Hua Binan, el experto en artes médicas, lo dominaba por esos olvidos. Que alguien manipule nuestros recuerdos es aterrador. Esto es especialmente cierto para los lectores, porque dependemos de la memoria para entender una historia, como en la vida real dependemos de ella para vivir día a día. ¿Quiénes seríamos como lectores si no recordáramos lo que leemos? ¿Cómo afectaría eso nuestra humanidad, nuestra identidad? Los vacíos en la memoria de Mo Ran determinan el punto de no retorno. Con los recuerdos perdidos ha perdido gran parte de su libertad.

Uno podría pensar que poner el suicidio del protagonista en el primer capítulo es empezar por el final, pero lo genial de tu novela es que la duplicación de los personajes en líneas del tiempo paralelas desafía lo convencional. Uno asume que el suicidio de Mo Ran, como emperador Taxian-Jun es el fin de esa línea narrativa. Entonces sorprende mucho darse cuenta de que el villano de la novela, Hua Binan, ha revivido el cuerpo del emperador para seguir haciendo de él una marioneta. Y esto abre nuevas posibilidades de acción y de conflicto. Eventualmente, la confrontación entre el Mo Ran renacido y el emperador resucitado sería una lucha en la que se jugaría la existencia el mundo mortal, porque Taxian-Jun sigue siendo el peón de Hua Binan y Mo Ran, el renacido, arrepentido de sus crímenes como emperador, ha decidido oponerse al rol de aniquilador del mundo mortal y acompañar a Chu Wanning a proteger ese mundo en el que en medio de muchas dificultades son amantes. Pero tal lucha no existe, porque Mo Ran muere y su núcleo espiritual es usado para fortalecer a Taxian-jun. De manera que quien sobrevive es el tirano. Anótate otro punto por esta nueva agonía.  La muerte del Mo Ran renacido, que valga decir es demasiado bueno para ser verdad, no anula las líneas del tiempo, pero dejan de ser paralelas y se intersecan a través del hechizo prohibido del portal de la vida y la muerte, el tiempo y el espacio. En ese sentido, la línea del tiempo más larga es la del Mo Ran que se convierte en el emperador Taxian-jun. Lo esencial de esa línea del tiempo es que en ella Mo Ran odia a Chu Wanning por haber dejado morir a su condiscípulo Shi Mei durante el rompimiento de la barrera del inframundo, extermina las otras sectas de cultivadores, esclaviza a su maestro y se envenena dos años después de que Chu Wanning se sacrificara a sí mismo. Hua Binan lo revive como una marioneta para completar su tarea, por lo tanto, este Taxian-jun vive a medias alrededor de ocho años, a la vista de todos como emperador, pero en realidad como un matarife y un obrero de Hua Binan, hasta que se encuentra con Chu Wanning. No al que perdió, sino al de la otra vida. Un Chu Wanning que tiene su poder espiritual intacto, a quien nunca ha mancillado y que está abiertamente enamorado de Mo Ran, la mejor versión de sí mismo. Su peor enemigo, aunque haya muerto.

En la segunda línea del tiempo, Mo Ran renace en su cuerpo de 16 años y decide no repetir nada de su vida anterior y, ante todo, proteger a Shi Mei. Pero, en esta nueva vida muchas cosas son diferentes. Quien acompaña a Chu Wanning a sellar la barrera del inframundo es él, que asume el lugar de Shi Mei, pero quien muere es su maestro. Y solo en ausencia de Chu Wanning, Mo Ran se da cuenta de que la única persona en su secta que lo ha protegido y cuidado, secretamente, es ese maestro a quien llegó a despreciar por un malentendido. Su lealtad de perro se vuelve hacia Chu Wanning, pero aquí aparecen todos los obstáculos posibles: Para revivirlo, debe encontrar a contrarreloj cuatro partes dispersas de su alma, una aún en el mundo mortal (la del asunto pendiente de los fantasmas intranquilos), las otras en el inframundo. Y aquí enfrenta dificultades de todo tipo porque estando vivo debe transgredir todos los límites del inframundo para llegar hasta Chu Wanning y debe convencerlo de regresar al mundo mortal una vez que recomponga las cuatro partes dispersas de su alma. Allí debe evadir a todos los guardias, congraciarse con un Doppelganger de Chu Wanning y confrontar su pasado. El prostituto Rong Jiu está en el mismo lugar que Chu Wanning. Había muerto al ser carnada de una trampa para capturar a Mo Ran. En el inframundo, busca sobrevivir y siembra desconfianza entre Mo Ran y Chu Wanning, o los delata, según le conviene. Mo Ran debe cruzar laberintos, escapar de trampas y burlar a una deidad del inframundo que le tiene ganas a Chu Wanning y robárselo. Todo esto sin confesarle a Chu Wanning que lo hace porque lo ama, pues sabe que su maestro no le creería. Cuando Chu Wanning acepta volver al mundo mortal con Mo Ran, uno de lectora se emociona estúpidamente, pensando que su relación si bien no va a ser romántica, al menos va a mejorar, solo para encontrar que resucitar no es tan fácil y que para que las cuatro almas de Chu Wanning se fundan de nuevo en su cuerpo mortal, él debe estar en reclusión cinco años. Ese es uno de los cliffhangers que más me gusta de tu novela. Tan cerca y tan lejos, lo que hemos estado esperando, se aplaza una vez más.

Una novela tan larga, necesariamente tiene muchos conflictos. Cómo manejarlos requiere más pericia que la de un cuidador de perros que saca una jauría a caminar por un parque lleno de conejos y ardillas.  Como la novela en realidad tiene una pareja protagonista es necesario mirar los conflictos internos de Mo Ran y Chu Wanning y los externos, que enfrentan como amantes.  El principal conflicto interno de Mo Ran es que en su nueva vida ha aceptado que la persona que siempre ha amado es Chu Wanning (y no se equivocaba en amarlo ni desearlo porque descubre que su maestro también era parcial hacia él), pero no puede perseguirlo abiertamente porque es su discípulo y porque su conciencia no está tranquila. En su vida pasada no solo torturó y ultrajó a Chu Wanning física y psicológicamente, traicionó todas las enseñanzas de su maestro y se convirtió en el ser más despreciable del mundo mortal. Internamente, él quiere satisfacer a Chu Wanning en todo, como discípulo, como amante, pero si su maestro descubre su pasado es el fin de su vida.

Por su parte, Chu Wanning, el distante cultivador, introvertido, prodigio del mundo de la cultivación, quien es admirado por cultivadores de todas las sectas, no sabe cómo mantener su imagen y aceptar unas verdades incómodas: que se enamoró del buen corazón y del talento para la cultivación de su discípulo, al punto de hacerse el de la vista gorda con sus salidas nocturnas a la zona de tolerancia, o de arriesgar e incluso dar la vida por él cuantas veces fuera necesario. Enamorarse de un adolescente 10 años menor que él era demasiado vergonzoso. Desearlo sexualmente cuando se reencuentra con él tras cinco años de reclusión, estaba más allá de su comprensión. Creer que su discípulo correspondiera a sus sentimientos era inimaginable porque ahí estaba Shi Mei, su otro discípulo, un hombre más joven, más atractivo y de mejor carácter, por quien Mo Ran tenía un cariño especial. Cariño sí, pero deseo no, por eso iba a los burdeles en busca de alguien que se le pareciera, para no tocar nunca a Shi Mei. Chu Wanning sabía que no estaba a la altura de Shi Mei y que no se merecía el amor de Mo Ran, y se protegía a sí mismo poniendo distancia entre los dos para que Mo Ran no se enterara nunca de que él era su debilidad.  Una cosa que me gusta mucho de tu novela es que el conflicto interno de los protagonistas sea su principal obstáculo, más grave que el de su enfrentamiento a la convención social. Pero también que estos conflictos sean máscara de otra cosa. En el fondo lo que intuyo es que cada quien temía revelar sus deseos sexuales, mostrar de qué lado estarían en un marco BDSM. Y este conflicto entre los dos se resuelve con el final que le das a la historia.

El conflicto externo principal lo enfrentan tanto Mo Ran como Chu Wanning. Ambos son los cultivadores más poderosos del mundo mortal. Chu Wanning, al despertar de su sueño de cinco años, no tiene reparo en admitir que su discípulo es su par, o que incluso lo supera en poder espiritual. Esta es la razón por la cual ambos eran los candidatos perfectos para recibir la flor de los ocho sufrimientos, que los haría la máquina de la muerte que Hua Binan necesitaba para acabar con el mundo mortal y hacer con los cadáveres un puente hacia su mundo demónico para ayudar a escapar a su especie de la reificación a la que los sometían los cultivadores. Los Butterfly-Boned Beauty Feasts son demonios de una gran belleza que en el mundo mortal no tienen poder, pero pueden darlo a los mortales. A los hombres se los consume vivos o se los convierte en píldoras para mejorar la cultivación. A las mujeres se les ha acortado el periodo de gestación para hacerlas paridoras de niños más aptos para la cultivación y paren un niño tras otro hasta morir. El plan original de Hua Binan era plantar la flor en el corazón de Chu Wanning por dos razones. De un lado, su habilidad marcial era inimitable y perfectamente apta para masacrar la humanidad.  Por otro lado, la flor esclavizaría su corazón, haría que Chu Wanning amara a Hua Binan y no pudiera negarse a cumplir sus órdenes. Teniendo en cuenta que Hua Binan estaba enamorado de Chu Wanning, era un plan perfecto. Pero fue Mo Ran, que para salvar a Chu Wanning de este destino, se ofreció a recibir la flor, plenamente consciente de que perdería sus buenos recuerdos, cometería crímenes que su maestro no podría perdonar y que actuaría como si estuviera enamorado de Shi Mei y lo obedecería en todo. Hua Binan es Shi Mei. De modo que tanto Mo Ran como Chu Wanning deben luchar contra alguien muy cercano, a quien consideraban familia, para salvar al mundo mortal.

De todos los portentos mágicos que creaste para esta novela, la flor de los ocho sufrimientos me parece el mejor. La flor se siembra en el corazón de una persona con un gran poder espiritual, remueve los buenos recuerdos para dejar solo aquello que puede convertirse en odio, un odio devastador que lleve al genocidio. Los sentimientos se exacerban, el rencor, el temor, el miedo, todo lo que conduzca a la destrucción mantiene encendido el impulso aniquilador de la raza humana. No es de extrañar que Mo Ran, que tenía resentimientos, miedos y odios guardados desde la infancia, se ofreciera como el mejor candidato para recibir la flor y resultara siendo muy efectivo en su servicio a Hua Binan. Con un solo problema: que la flor no crea sentimientos nuevos, sino que magnifica los ya existentes. Mo Ran adolescente antes de recibir la flor ya amaba a Chu Wanning, los recuerdos bonitos que sustentan su amor desaparecen y él actúa contra su maestro a partir de un resentimiento real. Pero parte de su amor era el deseo y como no había recuerdos asociados a ese deseo, éste no desaparece, sino que se junta con el resentimiento por la muerte de Shi Mei. Y termina convirtiéndose en la lujuria que es su perdición cuando Chu Wanning muere. El problema es que el deseo sexual de Taxian-jun Hua Binan no lo puede controlar. Manipula a Taxian-jun para creer que ama a Shi Mei, pero sabe que ese vínculo es débil. Me parece que este hechizo realmente logra contener la historia en un momento en el que estaba a punto de volverse aburrida. Es un rescate fenomenal de la atención de las lectoras que nos lleva a rememorar pequeños detalles regados en la historia para explicar o entender muchas cosas. Principalmente, devuelve la atención porque saca a las lectoras del conflicto entre Mo Ran y Chu Wanning al volverlos aliados contra algo más poderoso que es muy difícil de enfrentar: Taxian-jun. El mismo Mo Ran y el tirano que hace parte de los deseos ocultos de Chu Wanning.

A propósito de los deseos del maestro, creo que es impecable la manera como trenzas las dos líneas del tiempo y creas tensión narrativa a partir de la tensión sexual entre los protagonistas. La analepsis como memoria o como ensoñamiento neutraliza los juicios contra los personajes. Por ejemplo, que en una escena en la que Chu Wanning está muy cerca de Mo Ran, cuando el discípulo sabe que es inapropiada la cercanía porque puede llevar a una erección, su memoria lo lleva a momentos en los que siendo Taxian-jun atormenta a su concubino, y su remordimiento ajusta su comportamiento ante el maestro, le exige mucho autocontrol y uno siente la dificultad de Mo Ran, casi haciendo de lado que el recuerdo estaba mostrando un hecho imperdonable. Uno como lectora se ve en un dilema ético. Chu Wanning también tiene deseos que son complejos, porque por una parte su rol de maestro lo lleva aplacarlos, pero solo es posible en la medida en que tiene ensoñaciones en las que ve un Mo Ran mayor, dominante, agresivo que está a punto de hacer algo qué él no entiende. Estas visiones incompletas de los encuentros sexuales despiertan la curiosidad del casto Chu Wanning y la nuestra como lectoras, pero se burlan de él y de nosotras porque solo nos dejan expectantes sobre su versión de los hechos. Nos das una ventaja. Las lectoras sabemos qué pasa por el recuerdo de Mo Ran. Chu Wanning no sabe que su ensoñación es en realidad un recuerdo trunco. Pero es necesario que así sea, de lo contrario, el desenlace vendría muy pronto y nos quedaríamos sin decenas de capítulos en los que sufrir angustia y dolor ajeno. Esas historias truncas contribuyen a la dosificación de expectaciones a lo largo de la novela.

El trabajo conjunto de Mo Ran y Chu Wanning los lleva al hechizo que Concubino Chu había diseñado para que ambos entendieran lo que Hua Binan estaba haciendo. Este hechizo lo empezó usando el portal del tiempo para ir a un momento en el que el efecto de la flor de los ocho sufrimientos se pudiera neutralizar. Concubino Chu vuelve al tiempo en el que Mo Ran tenía 16 años y lo encuentra ebrio en un burdel tras una sesión erótica con Ron Jiu. Aprovecha la inconsciencia de Mo Ran para transmitirle parte de su alma con los buenos recuerdos de su relación maestro y discípulo. También visita a Chu Wanning y le transmite otra parte de su alma con los recuerdos como amante de Taxian-jun (las ensoñaciones eróticas que asaltan a Chu Wanning cuando está a solas con Mo Ran). Cuando el mundo mortal esté en inminente peligro, Chu Wanning y Mo Ran deben encontrarse en un lugar particular frente al incensario donde Concubino Chu ha dejado el hechizo para destruir de manera definitiva el efecto de la flor de los ocho sufrimientos. El hechizo termina siendo una repetición del recuerdo más íntimo de Chu Wanning con Taxian-jun: la noche de bodas del emperador con Concubino Chu. Una violación de dos días. Ya no hay más ensoñaciones truncas y no queda nada que Mo Ran pueda ocultar sobre su pasado como emperador.

En este punto, Hua Binan secuestra a Chu Wanning y le pone una trampa a Mo Ran para apropiarse de su núcleo espiritual y ponérselo a Taxian-jun. Mo Ran se sacrifica para salvar a un centenar de cultivadores que están siendo atacados por piezas de un ajedrez nigromante. Pero es acusado de masacres que no puede negar. Las ha cometido Taxian-jun, pero ¿quién creería que es otro Mo Ran y no el que conocen? Las intrigas políticas de esta parte de la novela me parecen fascinantes, cada secta acusa a Mo Ran y envuelve a Sisheng Peak en un acto de bullying que pone en peligro a toda la secta, incluso a Chu Wanning. Precisamente la única gente que los puede salvar. La conjunción de ironías que pones aquí aumenta mi emoción por cómo pagarles a todos los matoneadores de las sectas poderosas. Pero lo resuelves de la mejor manera posible. Ante el inminente fin del mundo, todos se unen y las mujeres dan el empujonazo decisivo para sellar el portal de la vida y la muerte, el tiempo y el espacio.

Antes de esa batalla épica, Chu Wanning ha rescatado a Mo Ran del tribunal donde le han extraído su núcleo espiritual destrozando su corazón, pero no puede salvarlo. Para evitar la destrucción del mundo mortal, intenta matar a Taxian-jun, muy a su pesar, porque él también es Mo Ran. No lo logra, pero sí consigue desligar al emperador de la voluntad de Hua Binan y terminan trabajando juntos para salvar el mundo mortal de la línea del tiempo del Mo Ran renacido. Taxian-jun se queda en su línea del tiempo resistiendo el castigo de los dioses por el puente que Hua Binan exitosamente consiguió llevar hasta su mundo demónico para salvar a los Butterfly-Boned Beauty Feast rescatados por su hermana. Confrontando a Chu Wanning sobre sus sentimientos, entiende que para el maestro Mo Ran y Taxian-jun son la misma persona y que los ama igual. ¿Concubino Chu amaba a Taxian-jun a pesar de o a causa de cómo vivían?

Algunas lectoras han señalado como descabellado que Taxian-jun resultara ser un Butterfly-Boned Beauty Feast atípico. No estoy de acuerdo, porque sí habías plantado un precedente con quien relacionarlo. Además, me parece que hay más evidencia de su naturaleza demónica de la que había acerca de Shi Mei, quien no llora lágrimas doradas cuando Chu Wanning muere, por ejemplo. La extraordinaria belleza de Mo Ran, la rapidez con la que desarrolló un núcleo espiritual (formarlo en un año cuando normalmente toma 10), y su corazón tiránico, son los más claros indicios.

También hay lectoras que se quejan del final. Me refiero al capítulo 311. “The Big End”. El título es malito, pero el capítulo no. Creo entender que moleste que básicamente es un capítulo dedicado a Xue Meng, el primer discípulo de Chu Wanning y “primo” de Mo Ran. Pero me parece formidable que no se muestre la cotidianidad de Chu Wanning y Mo Ran sino los efectos de su relación en la vida de otra persona. Que sepamos cómo recuperaron la relación con el nuevo líder de la secta a través de las cartas o regalos que le hacen llegar por no arriesgar su prestigio con una visita en persona, cuando es tan incierto qué dice la opinión popular ante el tema de discípulo y maestro como pareja. Esa descripción indirecta es más sugerente que la del día a día, que está mejor expuesta en las historias extras.

Otra crítica sobre la que me gustaría darte mi opinión es la del reencuentro entre Mo Ran y Chu Wanning y su vida juntos. Muchas lectoras se preguntan ¿por qué Taxian-jun sigue siendo parte de la vida de Chu Wanning? Y aquí es donde retomo lo que te dije del conflicto oculto entre los protagonistas en relación con sus preferencias sexuales y necesidades psicológicas. A mí me parece satisfactorio, aunque no esté justificado por la narración, que las personalidades de Mo Ran y Taxian-jun se tomen turnos viviendo con Chu Wanning. Me parece justo con él porque los quiere y los necesita a los dos, al amante considerado, tierno, amable y al brutal. Vivir solo con el demasiado bueno, sería aburrido, y vivir solo con el tiránico, cuando se conoce la ternura del otro, sería como un castigo que llevaría a la melancolía. Entonces, el justo medio es lo mejor. Garantiza el conflicto entre Mo Ran y Taxian-jun y le da variedad a los días de Chu Wanning. Creo que las personas que mejor podrían juzgar este final son aquellas que conviven con una persona con síndrome de personalidad múltiple. Cuán conveniente dirían que es que cada tres días a medianoche, se turnaran esas dos personalidades tan particulares y opuestas. Yo solo puedo decir, “me alegro por Chu Wanning” porque tiene todo lo que quiere en el cuerpo de un solo amante.

Me gustaría agradecerte por estas historias y todas aquellas que hacen parte de la novela, a las que no me referí. El recurso de planting & pay-off con el que expandes la narración para mostrar las historias de otros cultivadores y cultivadoras, de otras sectas, de otras especies o divinidades y de otros personajes sin cuya presencia las historias de los protagonistas serían muy básicas; es uno que quiero empezar a usar ya en las historias que quiero escribir.

Gracias por ser mi maestra indirecta de narrativa por entregas. Te seguiré apoyando comprando las ediciones impresas de tus libros.

Hasta siempre,

Night Lamp

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