Carta a autora de novela que me gusta poco
Ciudad Jardín, 3 de septiembre de 1845
Señorita Charlotte Brontë
La ciudad
Estimada Charlotte,
A las hermanas en letras de El Escritor Ambulante nos ha alegrado recibir el manuscrito que nos has enviado como soporte de tu solicitud de admisión al club. A continuación, señalo algunas impresiones que me ha causado la primera lectura de El profesor.
El conflicto del protagonista es bastante claro. Se trata de un hombre, William Crimsworth, que, aunque tenga origen aristócrata y burgués, no encuentra su lugar en el mundo en la sociedad de los nobles ni entre los comerciantes. Utilizas la estructura In media res, que es bastante adecuada. La manera como presentas a William, tu gancho, es una carta. Pero déjame decirte que esta carta es un error en la construcción de tu texto. No el recurso de la carta sino la estructura, el contenido y la función. Es necesario reescribirla por tres razones que la hacen poco efectiva: 1. No parece una carta, 2. Hay inconsistencia entre la construcción del destinatario y lo que le cuenta William, 3. No le das un buen uso al recurso, desaprovechas las oportunidades que te ofrece.
Para empezar, efectivamente, no parece una carta. William, el narrador protagonista, afirma que es la copia de una carta que le envió a su amigo del colegio, Charles. Pero, yo te pregunto, si tú fueras Charles, ¿leerías eso como una carta? ¿La contestarías? Aparte de que no tiene las formalidades de civilidad, que incluso las misivas entre confidentes obligan, hay demasiado reporte de diálogo. Esos diálogos entre personas que Charles no conoce son muy largos para una carta y sin duda no serán de su interés. Es un vómito de los problemas de William. ¿Espera que Charles lo limpie, sin siquiera pedirle ayuda? Es imposible que eso pasara, incluso si la carta hubiera llegado a su destinatario, por la segunda cuestión: El destinatario se desdibuja muy pronto. William comienza recordando que eran demasiado unidos en el colegio, al punto de tener que negar que hubiera un interés homosexual entre ellos, pero mucho de lo que cuenta, si eran tan unidos, ya debería saberlo Charles. Esto deja ver que la carta es un truco para mostrar el pasado de William. Es el recurso de racconto. No creo que haya editor ni lector que pueda obviar esto, que no lo vea como un artilugio barato de un mal escritor. Y la tercera cuestión, que más atañe a nuestro oficio de escritoras, es que no aprovechas las posibilidades de la carta para dar a conocer más aspectos de William que tienen una resonancia más adelante en la novela. Si la carta hubiera sido más personal, si hiciera reminiscencia de la juventud y la amistad de William y Charles, la hubieras podido usar para plantar la justificación de hechos que son determinantes en la vida del protagonista. Dos características, una buena y una mala para dar balance, hubieran podido plantarse en la carta: su habilidad como nadador y su hipocondría. Esto evitaría que la resolución del conflicto profesional de William pareciera salida de la nada, cuando recuenta los hechos asociados a esos rasgos de su ser más adelante.
Además, el hecho de que la carta no hubiera llegado a su destinatario causa insatisfacción. La existencia de la carta exige una respuesta, por lo menos la reaparición de Charles en la novela, más adelante, de algún modo conspicuo, por ejemplo, como padre o familiar de algún pupilo o pupila de William y Frances. Haber cerrado la comunicación con Charles, hace de la carta nada más que un ardid narrativo muy pobre.
Para concluir esta parte, si decides conservar la carta en lugar de cambiarla por un diario, por ejemplo, mis recomendaciones son:
1. Muestra la cercanía entre William y Charles de tal manera que si tú fueras el destinatario te sentirías obligado a responder, usando las formalidades del género epistolar.
2. Cambia los diálogos por descripciones indirectas de las conversaciones para que se privilegie la psicología de William: sus impresiones, conjeturas, dudas y temores y se haga creíble la amistad entre los dos. Además, para formar una imagen más cálida de William. Una carta tan poco carta habla de su inhabilidad para hacer y mantener amigos.
3. Aprovecha la carta para iluminar hechos que aparecen más adelante, no solamente para contar el pasado de William. Lo que determina el paso de William de profesor de internado a profesor universitario es haberse ganado el favor de la familia Vandenhutten, al salvar a su hijo de ahogarse, en una salida de campo del colegio. Este hecho debería prefigurarse en al menos dos instancias. La primera, en la carta mostrando la natación como una de las actividades de William en Eaton, la segunda, mostrando el cuidado de los estudiantes en salidas de campo como parte de sus labores de maestro en el internado, y la tercera cuando la propones. Esa dosificación de la información mostraría más control de la narración, una mejor planeación de tu parte como autora. Estas prefiguraciones también deberían aparecer con la hipocondría. Si William tiene un episodio de hipocondría tras proponerle matrimonio a Frances, que es un cambio significativo en su vida, también debería haberlo tenido antes de viajar a Bruselas, cuando aún no tenía la menor claridad sobre su futuro profesional en otro país.
Un segundo elemento que me parece que necesita más trabajo es el romance entre William y Frances. El profesor y su estudiante. Hay obstáculos, sí, pero el hecho de que el noviazgo comience con la propuesta de matrimonio después de diez semanas sin verse, aunque realista en nuestra sociedad, es poco romántico. Nuestra literatura exige más dificultades, más anhelo, más pasión, incluso de personajes tan gélidos como ellos. Un escritor debe contar no solo con sus experiencias, sino también con las ajenas. Por eso, te beneficiaría mucho aceptar el tutelaje de algunas de las escritoras más experimentadas de nuestro club. Experimentadas no solo en su trabajo literario, sino también en su recorrido vital. Nuestra sororidad incluye tanto mujeres solteras como casadas en únicas o sucesivas nupcias, separadas, viudas, nobles independientes con un estilo de vida más liberal. Su consejo podría ayudarte a aumentar uno o dos obstáculos más en la relación entre William y Frances que la haga un mejor producto de la mezcla de razón y pasión.
El último aspecto que me gustaría comentar es el episodio del perro. What the deuce? Me gustaría saber, desde tu perspectiva, qué le agrega a la historia el hecho de que William mate al perro de su hijo frente a él. No sé si te has dado cuenta, pero en tu novela hay un cambio de protagonista. Si bien, el título sugiere que la historia es la de William, desde el matrimonio entre William y Frances, ella es la protagonista. El conflicto de William sobre su lugar en la sociedad es también el de Frances. Ella tenía menos probabilidades de “buscarse la vida” como maestra que William, sin embargo, juntos encuentran en la docencia su lugar en el mundo. Mientras William se convierte en profesor universitario, ella escala de costurera a maestra, de maestra a dueña y rectora de una escuela, que eventualmente adquiere renombre internacional, todo por su pasión por aprender de todo un poco. Le llegan estudiantes, incluso nobles, de otros países de Europa. Es absolutamente claro que es la historia de Frances la que querías contar y que William es solo una fachada para hacer aceptable su historia. Pero el episodio del perro es aquél en el que esto se muestra mejor que en todo lo demás. Frances es una mujer modelo en todo. No creo que intentes mostrar su nacionalismo y religiosidad como defectos, por lo cual ella es algo así como un ideal de mujer. Cuando William mata al perro rabioso, algo que era absolutamente necesario, se rompe la relación con su hijo y solamente Frances puede mediar entre ellos. Ella es quien tiene la solución para todo. A estas alturas ya el conflicto inicial de William se ha saldado. Ha alcanzado y superado su estabilidad profesional y es un rentista con tiempo libre para dedicarse a la escritura. Entonces, poner a Frances en el foco de la historia con ese episodio sobra. Te recomiendo que lo quites. No le agrega nada a William ni a su caracterización como protagonista, solamente abre un nuevo conflicto, el generacional, que no tienes lugar de desarrollar. Lo que no aporta, que no estorbe. Si terminas la novela con el regreso de William a Inglaterra, que es el sueño cumplido de Frances, ofreces un balance entre ellos que es un buen cierre y no despertará suspicacias sobre si la autoría de la novela está en manos de un hombre o de una mujer.
Si estos comentarios no significan una ofensa para ti y estás dispuesta a recibir más críticas de tus otras hermanas en letras, te invitamos a reunirte con nosotras en nuestra reunión mensual, a mediados de octubre.
Si no quieres someter tu trabajo a nuestros juicios y decides enviar el manuscrito a una de las casas editoriales de la ciudad, te recomiendo que utilices un seudónimo indiscutiblemente masculino, no uno ambiguo como los que usamos las escritoras del club. Es mejor dejar que los lectores asuman que esta es la obra de un escritor novato, evitar que se quejen, como tienden a hacerlo, de que este es el capricho malhadado y desdeñable de una mujer.
Confírmanos tu intención de venir y haremos de tu manuscrito una prioridad para nuestra próxima reunión.
Esperando escuchar más de ti,
Nash Shirley McKnight

Comentarios
Publicar un comentario