The Husky and his White Cat Shizun

[Aquí no hay nada más que spoilers de la novela The Husky and His White Cat Shizun de Rou Bao Bu Chi Rou, específicamente del romance, si se puede llamar así, entre Mo Ran y Chu Wanning.]


311 capítulos y 39 extras. La historia de Mo Ran y su maestro Chu Wanning es un electrocardiograma con arritmias que hacen literalmente doler el corazón y alterar la respiración al ritmo de un ataque de lágrimas. ¿De dónde saca uno entereza para sobrevivir esta novela? Todavía no lo entiendo. ¿Cómo no para uno de leer ante la violencia psicológica, física y sexual? Es un enigma para mí. ¿Es el matiz del cuidado, de la ternura, del agradecimiento? He decidido que voy a describir lo que he leído para tratar de entender, en el recuento, lo que me hace releer sin arrepentimientos esta novela.

Mo Ran es el único sobreviviente del incendio del burdel en el que trabajaba como ayudante de cocina. Es identificado como el sobrino del líder de la secta Sisheng Peak, Xue Zhengyong. Su ascenso de habitante de la calle a empleado de burdel y a joven señor de una familia respetable no es bien recibido por muchos cultivadores, que lo ven como un perro. Puede no tener educación, pero sí un talento innato para la cultivación y rápidamente desarrolla un núcleo espiritual envidiable. En Sisheng Peak escoge como maestro a Chu Wanning, The Yuhan Elder. Entre los maestros mayores, el menos popular por su exigencia, sequedad y temperamento irritable. Chu Wanning no lo acepta de buenas a primeras, la insistencia de Mo Ran y pequeños actos que muestran su buen corazón ablandan al maestro y solo tras mucho ruego lo acoge como el tercer y último de sus discípulos. Sus compañeros son Xue Meng y Shi Mei.

Xue Meng es uno de los que desprecia a este primo aparecido y magnifica una acusación contra Mo Ran. Sin indagar mucho sobre lo sucedido, Chu Wanning reprende al discípulo acusado con 40 azotes de su arma espiritual, un látigo de Sauce. Cuarenta. El indignante castigo llena a Mo Ran de resentimiento. Solo había cortado una flor para regalársela a Chu Wanning, porque le pareció que la flor y su maestro eran igualmente hermosos. Tras pensarlo mejor, ambos deciden buscarse para disculparse y pedir perdón, pero no llegan a encontrarse ni a decirse nada. Para reconfortar a Mo Ran, Chu Wanning aprende a hacer wantons, pero no es capaz de darle la cara y los envía con Shi Mei, quien se gana el mérito de atenderlo en un momento de tristeza, dolor y rabia. Desde ahí, Mo Ran ve a Shi Mei como su única famila, como la persona más importante en su vida. Un solo gesto de cortesía detona la lealtad ciega de Mo Ran.

Aunque Mo Ran etiqueta los sentimientos hacia su compañero como amor, hay algo que no encaja. Ese amor no es pasional. Mo Ran no se atreve a tocar a Shi Mei y busca en los burdeles prostitutos que se le parezcan como sucedáneos.

Un rompimiento de la barrera que separa el mundo mortal del inframundo es el nuevo marco (y el definitivo en esa vida) del resentimiento de Mo Ran hacia su maestro. Mientras reparaban la barrera, Shi Mei y Chu Wanning reciben un golpe que el joven discípulo no puede resistir. Reconociendo que si no intenta terminar el cierre de la barrera el peligro para los habitantes del mundo mortal sería devastador, el maestro deja a Shi Mei morir en los brazos de Mo Ran para terminar su tarea. Estos hechos no son tan simples como se ven, pero la simplificación es lo que detona todo lo que sigue.

A partir de ahí, Mo Ran decide odiar a Chu Wanning y a todos los que nunca han tenido un gesto de bondad hacia él. Destruye todo lo que odia y lo que teme. Pero Chu Wanning, quien es el único que lo enfrenta en su desenfrenada carrera de destrucción, tiene un destino diferente. Mo Ran destroza su núcleo espirtitual, lo ultraja, lo hace su prisionero y su juguete sexual por ocho años. El poder espiritual de Mo Ran, ahora el emperador Taxian-jun, es inigualable y a pesar de muchos episodios de riesgo en la vida de Chu Wanning, lo mantiene vivo. Sin embargo, Chu Wanning, con una movida secreta, logra suicidarse frente a Taxian-jun sin que el emperador pueda evitarlo. No obstante, Taxian-jun mantiene el cuerpo de Chu Wanning incorruptible por dos años, hasta que finalmente admite que su vida sin él es invivible y se envenena.

La novela comienza en este punto, cuando Xue Meng llega a buscar a Chu Wanning, ignorando que ha muerto años atrás, y a matar a Taxian-jun, quien ya está en los últimos minutos de su deleznable vida. Xue Meng apenas ve a su maestro antes de desvanecerse en el mismo instante en que el emperador muere.

Para sorpresa de Mo Ran, no va al inframundo donde sería enviado al lugar de los peores criminales, cuyas almas no pueden reeencarnar. Despierta en la cama de Rong Jiu, un prostituto que frecuentaba a los 16. Dándose cuenta de que tiene una segunda oportunidad de vivir, se concentra en asegurarse de eliminar todo peligro en la vida de Shi Mei. Pero esta vida no es exactamente una repetición de la anterior. Muchas cosas cambian. Aunque en principio mantiene el rencor hacia su maestro, el sentimiento es difícil de describir y de entender. ¿Verdaderamente lo odia? Y si lo hace ¿por qué lo desea? ¿Y por qué no desea a Shi Mei, a quien se supone que ama?

En su nueva vida, Mo Ran no obtiene una espada como su arma espiritual, sino un látigo casi idéntico al de Chu Wanning. Y cuando se abre de nuevo la barrera contra el inframundo, no es Shi Mei quien cae durante el hechizo, sino Mo Ran, que tomó su lugar. Esta vez, además, quien muere es Chu Wanning. Una nueva ola de resentimiento se agita en Mo Ran al creer que su maestro lo abandonó al caer de la barrera. Pero pronto conoce la verdad de sus dos vidas. En ambas ocasiones, lo que sea que haya hecho Chu Wanning fue para proteger a Mo Ran.

El monje que fue el maestro de Chu Wanning le da a Mo Ran la oportunidad de revivirlo. Entonces, el discípulo se propone recoger las partes dispersas del alma de Chu Wanning y buscarlo en el inframundo para reunirlas. En este camino se da cuenta de que el asunto pendiente de su shizun, por el cual no ha cruzado completamente al inframundo, es no haberle pedido perdón por los latigazos que le dio por cortar la flor. Mo Ran encuentra en la cocina de Sisheng Peak el alma ciega y casi sorda de Chu Wanning preparando wantons para que Shi Mei se los lleve al herido Mo Ran. El arrepentimiento del discípulo no podría ser mayor. La revelación de que la persona que más lo ha cuidado y protegido desde su llegada a Sisheng Peak es Chu Wanning le aclara que es a su maestro a quien ama, a quien quiere complacer, acompañar, a quien quiere proteger, a costa de su propia vida, como Chu Wanning lo hizo por él, no solo en este episodio, sino en otros tantos en los que salió muy mal herido, sin que Mo Ran lo advirtiera.

Con muchas dificultades y riesgos, Mo Ran reúne las partes del alma de Chu Wanning, lo encuentra en el inframundo y lo trae de nuevo al mundo mortal. Pero, para restituirse el maestro debe aislarse en su pabellón por cinco años.

Mo Ran, cuerpo de 17 y alma de 34, reconoce que a quien ha amado siempre es a Chu Wanning y decide, mientras espera su regreso a la vida, expiar su infame pasado, ir por el mundo aprendiendo cosas nuevas y ayudando a quien lo necesite. Se toma en serio mejorar en todo lo que haría a Chu Wanning feliz al despertar. Se vuelve casi un imitador de su maestro, al punto de que Nangong Si, joven señor de Rufeng, la secta más poderosa, lo toma por Chu Wanning al verlo de espaldas. Mo Ran, además, intenta enmendar las repudiables muertes surgidas del odio y la envidia en su vida anterior y busca proteger a esas personas que juzgó admirables después de asesinar. 

Cuando Chu Wanning despierta, encuentra que Mo Ran es un apuesto hombre de 22 años, más alto y fuerte que él. Chu Wanning empieza a experimentar sensaciones físicas que no acompañaban los sentimientos que tenía por Mo Ran adolescente. Si el cariño que sentía por su discípulo lo hacía sentir ridículo antes, la atracción sexual que siente por él ahora lo avergüenza al extremo. Su autoestima toca el piso cuando ve a Shi Mei, de 24, hecho un hombre hermoso, fino, ante quien no puede competir en belleza. Envidia e inseguridad lo agobian y lo hacen levantar sus defensas ante Mo Ran a fin de no delatarse ni verse lastimado emocionalmente.

Pero Mo Ran ha decidido acompañarlo y protegerlo como nunca antes y la cercanía de sus cuerpos los atormenta a ambos porque cada uno siente que debe ocultar sus sentimientos e impulsos. Mo Ran quiere respetar a su maestro, intenta evitar las vejaciones y asaltos de lujuria de su vida pasada, pero no consigue despejar su mente porque el amor que siente por Chu Wanning está ligado a un fuerte deseo por el deseo de Chu Wanning y le resulta muy difícil practicar autocontrol cuando sus cuerpos se rozan.

Por su parte, el célibe y casto Chu Wanning paulatinamente empieza a darse cuenta de que su pasión es difícil de dominar y también de ocultar, pero debe hacerlo, entonces aprende a apaciguarse a sí mismo, a los 32. Sin embargo, mientras Mo Ran es asaltado por los recuerdos de su vida sexual con Chu Wanning cuando lo hizo su concubino imperial y se recrimina por ese sórdido pasado de victimario, Chu Wanning empieza a tener pesadillas y vívidas visiones acerca de un rudo y agresivo Mo Ran que lo somete, lastimando su cuerpo y su orgullo. Mientras experimenta muestras de aprecio, cariño y preferencia de Mo Ran hacia él, por su mente pasan imágenes caóticas que lo desconciertan. No sabe que no son sueños, sino recuerdos de otra vida que no ha vivido. Lo interesante es que no lo desea menos por esas visiones, quizás lo desea más a causa de ellas.

El Chu Wanning que experimenta esos encuentros sexuales violentos, desde cierto punto finge odiar esos actos y finge además que sus orgasmos son solo inducidos por los afrodisiacos que Taxian-jun le aplica. Son reales desde se da cuenta de que Taxian-jun es un Mo Ran a quien le han amputado los recuerdos que hacían de él el chico del que Chu Wanning se enamoró. Cuando el maestro descubre que Taxian-jun actúa bajo el hechizo de una flor de odio que se ha encallado en su corazón para hacer de él un asesino inmisericorde, busca la manera de revertir los efectos a fin de restaurar el Mo Ran que nunca se hubiera convertido en un tirano genocida. Recuperar a ese Mo Ran es imposible por el avanzado estado del hechizo, pero Chu Wanning encuentra la manera de volver al tiempo en que el efecto de la flor se podía alterar. Esto es un año después de haber sido sembrada en su cuerpo. 

Chu Wanning usa un hechizo prohido para cruzar el umbral del tiempo y encuentra a Mo Ran ebrio hasta la inconsciencia en la cama de Rong Jiu. Interfiere el hechizo de la flor desgajando una parte de su alma y transmitiéndosela a Mo Ran, pero este es solo un paso de los tres necesarios para destruir el efecto de la flor de los ocho sufrimientos. También encuentra, dormido, al Chu Wanning de este tiempo y le transmite otra porción de su alma con los recuerdos que no serán placenteros, pero que llevarán a que en algún momento se conecten con los de Mo Ran y a que el joven discípulo pueda recuperar los recuerdos que al perderlos lo convirtieron en Taxian-jun. Ese es el tercer paso. En un incensario prepara un hechizo que cuando Mo Ran y Chu Wanning lo enciendan juntos despertará un recuerdo íntimo de los dos que hará que Mo Ran recupere los recuerdos que perdió y que cambiaron su destino. Pero el mismo Chu Wanning no tenía idea cuál recuerdo podría ser.

En su nueva vida, Mo Ran quiere resarcir a algunas personas a quienes les dio un mal fin siendo Taxian-jun. Una de esas personas es Ye Wangxi, un líder militar de la secta Rufeng, que despertó su admiración en el tiempo en que destruyó las 72 ciudades de la secta. En esta nueva línea del tiempo, la persona a quien Ye Wangxi ama, Nangong Si, aún vive y se va a casar con Song Qiutong, que en la otra vida fue la esposa de Taxian-jun. Su conocimiento íntimo de esta mujer obliga a Mo Ran a intervenir para que ese matrimonio no se dé, porque sabe que Song Quitong haría sufrir a Ye Wanxi, una vez que se descubriera que el valiente guerrero es una mujer. Como emperatriz, en la otra vida, torturó a Chu Wanning arrancándole las diez uñas de las manos. Si así trató a un hombre... Mo Ran no querría ni imaginar cómo trataría a una mujer.

Solo la mitad de la serie está disponible en edición impresa de Seven Seas. [Suspiro.]


En la coyuntura de esta intervención ocurre otra castástrofe que destruye las 72 ciudades de Rufeng. Aunque esta vez no es obra de Taxian-jun, sigue estando detrás la persona que lo controlaba en la vida anterior. El efecto de esta destrucción es que Chu Wanning y Mo Ran, mientras protegen a los pocos sobrevientes que pudieron salvar, tienen la ocasión de confesarse sus sentimientos y empezar una relación amorosa clandestina, no por homosexual, sino por su posición en la secta como maestro y discípulo. Este romance no está exento de culpa por otras razones. Mo Ran siente que no merece lo que está viviendo con Chu Wanning e insiste en respetarlo, por lo cual sus primeros contactos íntimos son algo tímidos. Chu Wanning desea que se hagan realidad esas visiones en las que Mo Ran es un amante violento, pero esto va en contra de su imagen como The Beidou Immortal

El hecho es que Mo Ran dilata por mucho tiempo la consumación de la relación y cuando finalmente ocurre no es nada romántico ni parecido a lo que hubiera soñado tener con Chu Wanning. El portal de la vida y la muerte está siendo manipulado y Chu Wanning ha visto en persona a Taxian-jun. Esto significa más aprehensión para Mo Ran, que ve el fin de su relación con Chu Wanning más cerca que nunca, anticipa que su maestro jamás aceptaría a una persona con un pasado tan oscuro como el del emperador.

Estas manipulaciones del tiempo anuncian un fin trágico para el mundo en el que Mo Ran ha renacido y son la señal de que Mo Ran y Chu Wanning deben encontrarse frente al incensario para detener lo que va a ocurrir. El monje que crió a Chu Wanning y lo acompañó durante su regreso a la vida, los reúne para confesar algunos secretos y para que se cumpla el ritual del incensario. Pero ese ritual... en ese ritual Chu Wanning y Mo Ran actúan según el recuerdo más íntimo que dejó el otro Chu Wanning en el incensario. Y es... la noche de bodas de Taxian-jun y Concubino Chu. Básicamente una violación de dos días. Y mientras ocurre, ninguno de los dos se sale de su rol, ninguno de los dos puede cambiar nada. Pero el efecto es que al encontrarse las partes del alma dividida que Chu Wanning dejó en cada uno de ellos se unen y neutralizan el hechizo de la flor de los ocho sufrimientos y Mo Ran recupera los recuerdos dulces que hacían de él el amor de Chu Wanning.

El autor intelectual de las tragedias en las que Mo Ran se ve envuelto es Hua Binan y tiene un propósito muy loable, pero no hay una buena manera de conseguirlo. Lo que Hua Binan busca es salvar a todos los de su especie (Butterfly-Boned Beauty Feasts), que son reificados en el mundo mortal, y llevarlos al mundo demónico al que pertenecen. En el mundo mortal, los hombres de esta especie son asesinados y convertidos en píldoras que estimulan los núcleos espírituales de los cultivadores, cuando no son comidos vivos, y las mujeres son usadas como paridoras de niños más aptos para la cultivación, tienen un hijo tras otro hasta morir. Ese es el destino de su especie que Hua Binan quiere acabar. El modo de lograrlo es construir un puente de cadáveres humanos entre los dos mundos, el mortal y el demónico, por eso necesitaba un poderoso asesino que pudiera acabar con la humanidad y construir el puente. Él mismo no podría, porque su núcleo espiritual es débil. De ahí que echara mano de un cultivador excepcionalmente fuerte. Sus planes se ven amenazados cuando Taxian-jun se suicida y renace en el Mo Ran de 16 en otro tiempo. Hua Binan, entonces, consigue otro cultivador poderoso para crear caos en ese otro lugar y seguir extrayendo cadáveres para construir su puente macabro. Resucita el cadáver del envenado Taxian-jun para continuar con su obra de aniquilación y construcción del puente. Aun menguado, el cadáver viviente de Taxian-jun es más fuerte que cualquier cultivador.

Lo que esto implica es que Mo Ran existe como renacido en una línea de tiempo, mientras que en la que abandonó permanece la marioneta de Taxian-jun, un trozo del hombre que se quitó la vida por la ausencia de Chu Wanning y que ha vivido como zombie todos esos años sin él. Por lo menos, Mo Ran tenía la esperanza de recuperarlo durante su periodo de aislamiento, pero Taxian-jun ni eso. Es mantenido a media vida por Hua Binan quien lo ha esclavizado con su proyecto.

Para que Taxian-jun recupere su vitalidad y su poder, Hua Binan necesita el núcleo espiritual del Mo Ran renacido. Y se ocupa de arruinarle la reputación a Mo Ran para mostrarlo como un asesino que debe ser juzgado y castigado. Envía a través del portal del tiempo a Taxian-jun a perpetrar nuevas masacres a la luz de todo el mundo para que condenen a Mo Ran, pues nadie creería que se trata de otra persona. En una de esas masacres, en la que los cultivadores sospechan que Mo Ran manipula las marionetas que los asedian, el renacido se sacrifica para destruir las marionetas, usando todo su poder hasta romper su núcleo espiritual. Pero esto no impide que lo capturen, lo juzguen y lo condenen, mientras Chu Wanning es mantenido prisionero en otro lugar por Hua Binan. 

Aunque no se nombre así, el castigo impuesto a Mo Ran es una condena a muerte. En el pabellón Tianyin se ordena extaerle el núcleo espiritual, pero como está hecho trizas en el corazón, la extracción es dolorosa y riesgosa. La contraparte de Hua Binan es Shi Mei, el que no murió en el rompimiento de la barrera. Engañado por Hua Binan hizo muchas cosas de las que se arrepiente, pero se resigna a no tener el amor de Chu Wanning en ninguna vida y lo libera para que él pueda rescatar a Mo Ran.

Seguro de que Chu Wanning lo desprecia, Mo Ran acepta su muerte pública en el Pabellón Tianyin. Lo toma por sorpresa que, desprendido del apego a su buena reputación, Chu Wanning, delante de los cultivadores de las sectas prominentes, mate a los guardas de Tianyin que lo rodean, se acerque a él, lo libere, lo bese y se lo lleve a un lugar desconocido.

Los fragmentos del núcleo espiritual de Mo Ran son suficientes para restaurar la fuerza de Taxian-jun, pero Hua Binan no tiene control completo de su mente, porque en los días en los que tuvo cautivo a Chu Wanning, el emperador se reencontró sexualmente con él y ese vínculo debilita el dominio de Hua Binan sobre su marioneta. (No es excusa, pero Chu Wanning pensaba que todos esos actos sexuales con Taxian-jun eran sólo uno más de aquellos sueños lúbricos.)

En la cabaña abandonada donde se crio Chu Wanning, él trata con toda su fuerza y sabiduría de mantener vivo a Mo Ran, pero no lo logra. Decide preservar su cuerpo, como Taxian-jun lo hizo con el suyo en la otra vida. El alma de Mo Ran se encuentra con Taxian-jun y le transmite todos los buenos recuerdos que tiene de Chu Wanning para que el emperador entienda que su maestro siempre lo ha favorecido, protegido y amado y para que siendo él el sobreviviente, sea quien lo acompañe y lo trate bien en adelante. Sin embargo, los recuerdos íntimos de Mo Ran y Chu Wanning más bien lo ponen celoso, pues lo que ve es a un Chu Wanning enamorado y dispuesto a todo por Mo Ran, lo opuesto a su propia experiencia de explotación sexual de su concubino.

Teniendo en cuenta que Hua Binan ha perdido el control absoluto de Taxian-jun, Chu Wanning lanza un hechizo para matarlo, a fin de que no termine el puente. La salvación de la gente de Hua Binan es la destrucción del mundo mortal. Pero como Taxian-jun ha sido fortalecido por el núcleo de Mo Ran, ya no cuenta como un cadáver viviente y el hechizo no lo destruye, solo destroza su bella apariencia, pues su cuerpo... ¿explota de alguna manera? Taxian-jun, con su cuerpo herido y sangrante, confronta a Chu Wanning para que declare a quién ama más. Chu Wanning, armonizando sus recuerdos con los de concubino Chu, afirma que para él Mo Ran y Taxian-jun son la misma persona. No ama al uno más que al otro, por eso resolverse a matar a Taxian-jun no fue fácil y de algún modo se alegra de haber fallado. 

Hua Binan logra cruzar a su gente hacia su mundo, gracias al sacrificio de su hermana, mitad divinidad mitad mortal, pero él no es admitido entre los demonios a causa de su mitad divina y se sacrifica para que los otros se puedan salvar. Al cruzar el umbral, el castigo por la creación del puente se desata sobre los dos mundos mortales que se han unido en el tiempo y el espacio.

Los que aún están vivos en la línea del tiempo de Taxian-jun se encuentran con los de la línea del tiempo de Mo Ran renacido. Es una secuencia impresionante. La reunión de Xue Meng con Chu Wanning, a quien vio desvanecerse, y el encuentro con su contraparte son conmovedores. Los Xue Meng y los Mei Hanxue, trabajan de la mano de Taxian-jun y Chu Wanning para salvar el mundo que no ha sido tan espoliado por Hua Binan. Y lo logran, a costa de sacrificios dolorosos. Chu Wanning casi se ahoga y Taxian-jun lo salva. Después de esto, no quiere cruzar el umbral del tiempo y el espacio. Taxian-jun se queda en el lado que está colapsando, pero le promete que buscará la forma de reencontrarse con él de nuevo, si cruza. Solo así Chu Wanning regresa a su mundo.

Un gran secreto que explica la energía espiritual tiránica de Mo Ran/Taxian-jun se revela. Él renuncia a su naturaleza y longevidad demónica para vivir como un simple mortal al lado de Chu Wanning, ocupando el cuerpo de Mo Ran preservado por su amante. Pero como Mo Ran le había dado parte de su alma a Taxian-jun para que viera los buenos recuerdos de Chu Wanning, la integración de estos dos en un solo cuerpo es un poco complicada. Básicamente, las dos personalidades de Mo Ran se turnan en su nueva vida con Chu Wanning. Y el cambio de la una a la otra ocurre a medianoche cada tantos días. Chu Wanning vive bien con los dos, con el amante amoroso y considerado y con el brutal, también. Los ama igual, por lo tanto cada uno está celoso de su contraparte. Mo Ran/Taxian-jun y Chu Wanning no regresan a Sisheng Peak, se quedan en la cabaña de Nanping.

Como se ve aquí, la historia de Mo Ran y Chu Wanning no da para los 311 capítulos. Por lo tanto, mucho de lo que hace atractiva a esta novela está en todo lo que he omitido. Las historias de los personajes cercanos al uno y al otro. Historias de un dramatismo sostenido porque todo es la paulatina revelación de la vida secreta de los personajes, el descubrimiento de su pasado oculto. Esa hendija hacia la intimidad de los otros, ¿qué hace de nosotras como lectoras?

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