The Husky and his White Cat Shizun (2)

Ahora sí, vamos a comentar. 

Esta novela me gusta. Mucho. Y no sé si es a pesar de los muchos problemas que le encuentro o a causa de ellos. Abordaré la verosimilitud de los personajes. Esta es una novela de fantasía en el mundo de la cultivación, entonces se entiende que los personajes tengan capacidades diferentes a las de cualquier mortal: conjurar cosas de la nada, saltar distancias inhumanas, volar sobre sus espadas, enfrentar monstruosidades, etc. Estas no son las cosas en las que uno se fija al considerar la verosimilitud. Queda la psicología de los personajes como el campo sobre el cual excavar.

El Mo Ran que renace en su cuerpo de 16 años, renace de nuevo como otra persona tras la muerte de Chu Wanning. Este nuevo Mo Ran (en el fandom, Mo Ran 2.0) es demasiado bueno para ser creíble. Aunque sus cambios lo hagan un personaje redondo, lo es de una manera que solo se ve en una ficción, por eso al considerarlo un poquito sólo pienso en otros referentes literarios y en mi mente resuena "I am Heatcliff". Esa identidad o la búsqueda de identidad con la persona que se ama y a ese grado no es plausible en la vida real. ¿O sí? También he visto esto en otras novelas chinas, quizás sea simplemente un tópico, un lugar común. 

Para estar a la altura de su maestro, mientras él duerme por cinco años, Mo Ran se pone al día con lo que no aprendió de niño, se educa. Escribe a diario, imitando la caligrafía de Chu Wanning hasta consiguir una imitación casi perfecta. Todas sus actuaciones pasan por dos filtros: ¿Qué haría Chu Wanning? ¿Qué le agradaría a Chu Wanning que yo hiciera? Se cultiva para ser como su maestro, pero a Chu Wanning lo que le gustó de Mo Ran es que fuera bondadoso de un modo que él no concebía, lleno de ingenuidad y simpleza infantil, una bondad más arriesgada que la de una persona bien educada y restringida en sus pensamientos y acciones. Cambio y desarrollo sí hay en Mo Ran, pero ¿solo para convertirse en un espejo de Chu Wanning?

Es en lo simbólico donde yace el esfuerzo para crearlo como alguien verosímil y esto se centra nada más y nada menos que en la metáfora canina y lupina, de ahí que la raza que lo hace icónico es Husky. La lealtad de Mo Ran es comparada con un perro, su ferocidad sexual con un lobo. Hay muchas referencias al comportamiento canino de Mo Ran, pero no hay tantas referencias al comportamiento felino de Chu Wanning, porque las descripciones de su temperamento requieren poca explicación. No necesita enfatizarse la metáfora animal para justificar quién es este maestro.

Un aspecto que sí me parece creíble es la consideración de Mo Ran 2.0 por asegurar el placer sexual de Chu Wanning antes que el suyo, porque cuando esto ocurre, aunque esté en el cuerpo de 22 años, mentalmente tiene 38 y se ha educado y ha tenido muchas experiencias de vida y sufrimiento en muchas partes, ha madurado. Ese conjunto lo justifica.

En contraste con Mo Ran, Taxian-jun es un personaje plano. Y aburrido. No es ni siquiera un buen villano. No podría serlo cuando es la víctima de un gran esquema y su maestro se culpa a sí mismo de haberlo descuidado al punto de hacerlo un peón de Hua Binan, el verdadero villano de la historia. Su ignorancia, vulgaridad y brutalidad son ridículas. Es un antihéroe que da lástima. Su redención no está en la reencarnación, sino en el simple hecho de que voluntariamente aceptó la flor de los ocho sufrimientos para evitar que Chu Wanning se convirtiera en la máquina de muerte de Hua Binan. Literalmente, no tuvo que hacer nada para redimirse. Es como si no tuviera agencia, porque las decisiones caen sobre el Mo Ran que deja de ser Taxian-jun, pero hay un Taxian-jun que subsiste y ese es el sujeto de lástima.

El reclamo de Chu Wanning a Hua Binan, "mataste a mi amante en dos vidas" es más fuerte por la primera muerte que fue psicológica, no física. El Mo Ran renacido muere porque Hua Binan le tendió una trampa para conseguir por medios legales que su hermana Mu Yanli, la jueza, extrajera los fragmentos del núcleo espiritual de su corazón (el músculo que quedó casi destruido). La muerte de Mo Ran en la vida anterior es la muerte de su buen corazón (su carácter, sus valores), esa pérdida hace de él un matarife y un albañil de Hua Binan. Esa es la muerte dolorosa y la que hace que Chu Wanning haga la vista gorda frente a la violencia psicológica y física de Taxian-jun. Estéticamente es muy convomedora.

Aquí, no me cuestiono si esta actitud es verosimil o no, porque las relaciones tóxicas son de lo más común en el mundo, y fácilmente se puede evidenciar en la vida real que una persona se sienta culpable de los comportamientos violentos de su pareja. Pero, lo que llama mi atención es que esta autora no le hace el quite, como muchas novelas Danmei, que muestran niveles de toxicidad casi imperceptibles, por favorecer la representación de una relación entre iguales. Meatbun does not eat meat se las arregla para que uno acompañe a Chu Wanning en su viaje emocional al lado de su amante desquiciado.

Yo me conmoví hasta las lágrimas cuando Chu Wanning descubre que a Mo Ran le falta algo: no recuerda a su madre, no recuerda que Chu Wanning le enseñó a escribir, y que los primeros centenares de cartas se las escribió a su madre muerta. No tiene ningún recuerdo bonito de su infancia y adolescencia. No es que tuviera muchos para empezar, pero su bondad dependía de ellos. La manipulación de la memoria de Mo Ran, a manos de Hua Binan, creo que nos conmueve a los lectores, porque dependemos de la memoria al leer. Si uno no recordara lo que lee, ¿quién sería uno como lector, como ser humano? Es la pérdida de la identidad.

Así creo que lo ve Chu Wanning: "Ah, este no es Mo Ran. No es mi Mo Ran. Y si no lo es, es culpa mía porque no lo cuidé como debía ni como su maestro ni como su pareja que no llegué a ser. Ahora él es el tonto útil de una mente siniestra, un problema que pone al mundo mortal en riesgo. Sólo yo lo sé y no puedo dejar que nadie se entere de que lo sé. Este Mo Ran debe morir, pero yo no puedo matarlo. La única manera de evitar una catástrofe es volver en el tiempo para que Mo Ran no deje de ser Mo Ran. Y después debo morir, por que mientras yo viva nada va a cambiar." 

El efecto es extraño. La muerte de Chu Wanning consigue que Taxian-jun se suicide. Es decir, finalmente consiguió matarlo por la vía del autosacrificio. Sin embargo, mientras Chu Wanning quiere que Mo Ran sea quien era, y facilita su renacimiento, Mo Ran renacido solo intenta imitar a Chu Wanning. Pero otro Chu Wanning. El despistado que puede cometer los mismos errores que ya sufrió.

Y a ese es a quien acompañamos más. Es el Chu Wanning que llega al final de la novela. El más difícil de entender. Este personaje me ha sacado canas. Mientras el Concubino Chu es un cultivador derrotado, sin fuerza física ni espiritual, abusado por el emperador, que puede encontrar el problema y la solución y dedicarse a dejar que las cosas pasen por la baja autoestima y culpa adquiridas durante su vida con Taxian-jun; el maestro Chu Wanning que muere por salvar a Mo Ran tiene que lidiar con inseguridades de diverso origen, amenazas que no entiende y recuerdos incongruentes con una realidad que hace de su vida un caos. Como mantiene su núcleo espiritual, tiene que cargar con los líos de su presente y los de un pasado que aún es ininteligible para él y tomar decisiones que el otro no podría. Y por eso me hace llorar más que el Concubino Chu.

De todas las parejas de las novelas danmei que he leído, creo que esta es la pareja más compleja y Chu Wanning es el personaje más complejo. Al haber sido tallado a partir de un fragmento de madera divina, no tiene madre, pero sí un profundo respeto por las mujeres que son madres (Madam Wang, Madam Rong). De hecho, advierte que la fascinación de su discípulo con él viene del parecido de sus ojos con los de Duan Yihan, madre de Mo Ran. La infancia y formación de Chu Wanning son muy peculiares, pero el conflicto con su creador y figura paterna es más bien típico. Desde joven tiene claro su compás moral y debe tomar decisiones que no son fáciles incluso para adultos. Enamorarse de su discípulo al grado de arriesgar constantemente su vida por él de manera incondicional compensa los rasgos menos amables de su personalidad. Pero su complejidad psicológica claramente está del lado de su relación con Mo Ran y Taxian-jun. Cargar con las memorias de concubino Chu se convierte en su educación sexual, aunque no sentimental. Esas memorias crean una expectativa en la vivencia de su sexualidad con Mo Ran, actúan como el porno para los jóvenes que lo consumen. Afortunadamente, Mo Ran, el renacido, sabe mejor de qué va amar a una persona y no lo reifica como Taxian-jun. Requiere mucha fortaleza intelectual y emocional convivir con un amante, portador de dos personalidades tan diferentes durante el día y durante la noche. Como construcción literaria, Chu Wanning me parece fascinante. Qué importa si no es verosímil.

Lo que sostiene la atención sobre estos personajes no es sólo la oposición entre ellos, el buen balance entre las cosas que los unen y los malos entendidos que dan lugar al humor y a la angustia hacen en realidad la mayor parte de su atractivo.

Mis partes favoritas de la novela son las ordalías de Mo Ran en el inframundo, tratando de juntar las almas de Chu Wanning para resucitarlo y el tiempo que pasa entre la resurrección del maestro y el comienzo de la relación de pareja entre Chu Wanning y Mo Ran. Y esto es porque Mo Ran se las arregla para navegar la irritabilidad de Chu Wanning y porque el maestro muestra la vulnerabilidad de sus emociones, sus inseguridades y sus celos. Es un despliegue emocional confeccionado con lo que se dice y lo que se oculta y con la interpretación de los gestos y las palabras entre los protagonistas, donde se contrapone la necesidad de Mo Ran y de Chu Wanning de suprimir sus impulsos sexuales como parte de la demostración del amor que sienten el uno por el otro, pero por razones muy distintas. Chu Wanning se toma en serio a sí mismo y su rol de maestro. Es el juicio sobre sí mismo lo que lo reprime de mostrar abiertamente sus sentimientos y deseos ante Mo Ran. Mo Ran, como renacido que está tratando de enmendar los errores del pasado, asume como parte de su redención abstenerse de caer en la tentación de repetir los excesos sexuales de su vida pasada. 

Entre las lectoras más jóvenes que yo es muy común seleccionar el favorito entre los dos hombres de estas parejas de novelas danmei. No le voy a hacer el quite a la elección. Frente a The Husky and his White Cat Shizun no tengo ninguna duda de que mi favorito es Shizun. Porque Mo Ran hecho de extremos, demasiado malo y demasiado bueno, no es atractivo ni siquiera en el papel, pero Chu Wanning tiene cualidades que se pueden mirar con respeto, admiración o compasión, sin dudar.

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