Golden Terrace


Me suena hermoso en inglés. Cut-sleeve. Por el sonido ee en la segunda sílaba, sin duda. En español, manga cortada, pues, no suena agradable. Pero una vez que se lee en el glosario la historia de la palabra, se torna cautivante. Además, con la anécdota se entienden los dos aspectos fundamentales de la novela Golden Terrace de Cang Wu Bin Bao: el amor entre figuras de poder político y el amor como cuidado del otro. El amor y la historia de la nación, así sea ficticia, es una combinación que a mí me cala.

El marqués de Jingning, Fu Shen, general del ejército de caballería Beiyan que defiende el norte de Gran Zhou, es el cuarto de su familia en pacificar la frontera y mantener la tranquilidad del imperio. No obstante, el emperador Yuantai está intranquilo. El nombre de la familia Fu es casi más popular que el de la familia imperial y él teme que su linaje pierda el poder. Como Fu Shen sobrevive a un atentado que lo hace más legendario de lo que ya era, el emperador opta por un recurso legal para evitar la descendencia de la familia Fu. Decreta el matrimonio del marqués con el jefe investigador de la guardia imperial Feilong, Yan Xiaohan, su hombre de confianza. El motivo secreto es acercar a Yan Xiaohan al ejército Beiyan, con el fin de que asuma su mando a la vuelta de pocos años, pues el atentado contra Fu Shen lo ha dejado prácticamente inválido y se espera que no se recupere jamás. El matrimonio es viable por una tradición imperial que permite a los oficiales de alto rango escoger a un hombre como esposa. Pero en la corte todos saben que Fu Shen y Yan Xiaohan no se toleran. A menudo discuten en público y la impresión general de los nobles y militares es que el líder de la guardia Feilong atropella al noble general Fu Shen. Yan Xiaohan es bueno argumentando, persuadiendo y disuadiendo: es un hombre al que todos temen. Las reacciones frente al matrimonio arreglado son distintas. Por un lado, Fu Shen intenta apelar el edicto. Por el otro, Yan Xiaohan tiene varias razones para aceptar el matrimonio. La primera razón es que la alternativa de no hacerlo es asesinar a Fu Shen y nada lo haría más despreciable que asesinar a la leyenda viva de general. La segunda es que le conviene mantener la buena voluntad del emperador y prefiere acatar el edicto a someterse al castigo inimaginable de un regente al que conoce muy bien. Y la tercera, ¿qué alegría puede ser mayor para el hombre más temido de la capital imperial que unirse con el héroe nacional a quien ha amado desde la adolescencia, así no sea correspondido? Matrimonio sí hay y es uno que confunde a muchos por la expectativa reinante acerca de la animosidad entre Fu Shen y Yan Xiaohan. Desconocen que siete años atrás sobrevivieron juntos a un ataque de jabalíes salvajes que los dejó heridos y a merced de la lluvia nocturna en un paraje solitario, cuando el entonces joven capitán de la guardia Feilong buscaba a dos fugitivos. El cuidado de Yan Xioahan hacia Fu Shen, haciendo de lado sus propias lesiones, dio origen a una amistad que duró tres días, pero que cambió el rumbo de sus vidas. Tratando de salvar su posición e incluso ascender en la guardia imperial, Yan Xiaohan organizó una operación que terminó capturando a las dos personas que Fu Shen protegía. Esa traición hizo que Fu Shen no confiara en nadie nunca más. Hizo de él, a la vuelta de dos años, un militar con un pensamiento estratégico mucho más sofisticado que el de sus ancestros. Siete años después, un herido Fu Shen espera inútilmente dos horas bajo la lluvia una audiencia con el emperador para apelar el edicto que ordena su matrimonio. Es el prometido mismo quien le confirma que el edicto es inalterable, pero lo insta a rebelarse contra el emperador Yuantai. Así de seguro está de que el temor del emperador está bien fundado. Fu Shen, debilitado por sus heridas y la lluvia, colapsa y Yan Xiaohan lo lleva a su mansión, donde le ofrece todos los cuidados posibles durante varios días de fiebre e inconsciencia. Dos revelaciones tiene Fu Shen durante su estancia en la mansión Yan. La primera es que Yan Xiaohan debía tener un aprecio enorme por él para cuidarlo como lo hace, al bañarlo, vestirlo, peinarlo, cubrirlo, darle de comer, darle sus bebidas medicinales, dormir al lado de su cama para estar pendiente de su condición, llevarlo de un lado a otro en su silla de ruedas y poner a todos los sirvientes y a uno de los médicos imperiales a su servicio. Un hombre con el carácter de Yan Xiaohan no puede tener estas atenciones con cualquiera. La segunda revelación es que todos estos cuidados revivieron la impresión que tuvo de Yan Xiaohan durante aquella noche peligrosa de su adolescencia: nadie jamás ha cuidado de él como este joven huérfano, nadie le ha hecho sentir que sus brazos son su hogar. Poco a poco, Fu Shen acepta la idea del matrimonio y después de desprenderse del encono por la traición política, al explicarse con su mirada de adulto los hechos del pasado, encuentra una evidencia de que las cosas no ocurrieron como él suponía y entiende que ha juzgado a Yan Xiaohan como uno más de quienes lo desprecian sin conocerlo. Conforme se acerca la fecha de la boda, comprende mejor el lugar que ocupa en la vida de Yan Xiaohan y más desea darle el mismo lugar en la suya. Básicamente se da cuenta de que Yan Xiaohan ha atesorado su existencia desde que se conocieron, y Fu Shen acepta que las peleas en la corte eran maneras de recriminarle a Yan Xiaohan su traición. No se trata de entrar en la competencia de quién ama más, pero Fu Shen quiere estar a la altura del afecto que recibe. Ante estas historias románticas entre hombres, hay un público que siempre quiere mirar la relación en términos binarios, heteronormativos. Quién es el hombre, quién la mujer en la relación. Y en Golden Terrace buscar lo femenino en los personajes es inútil. Son militares, son hombres de acción, líderes de grupos enormes de subordinados. Son agentes políticos en un mundo masculino. Pero ante todo, son seres humanos. Los cuidados que se dan entre sí no están dados en función del verse a sí mismos o al otro como una mujer. Aunque cada uno se refiera al otro como su "esposa", solo a Fu Shen le preocupa el nombre del rol, y lo único que encuentra de femenino en Yan Xiohan es su diligencia con las atenciones que le prodiga. Los cuidados y muestras de afecto son la respuesta de cada uno a verse reconocido, su existencia notada por el otro, surgen del asombro, quizás gratitud, ante el reconocimiento de su mirada y la aceptación de su propia necesidad de ser advertido, observado por su pareja. Como nos pasa a casi todos los mortales, sin distinción de género. Sin embargo, en esta historia el cuidado mutuo se convierte en el cuidado de la nación. Pero antes de llegar allá, es necesario ver la influencia de los jóvenes Fu Shen y Yan Xiaohan en cada uno de ellos como adultos, líderes de sus propias burocracias armadas. Siete años antes de los eventos que abren la novela, el Fu Shen de 16 años es un joven de principios morales y políticos heredados de su familia. Para él, no solamente vale la pena morir por esos ideales, proteger a los justos y a la nación, sino que su vida se reduce a eso. En oposición a esto, el Yan Xiaohan de 18 actúa de acuerdo a la conveniencia del momento, ejecuta órdenes de la manera más eficiente. Mirados como adultos, vemos cómo cada uno ha influido en el otro. Para Fu Shen, servir a la nación pasa a un segundo plano. Perder a Yan Xiaohan haría su vida inútil, como antes lo era no cumplir con la tradición. Mantiene su rol militar porque Yan Xiaohan lo anima y lo apoya militarmente, y ha descubierto que a su "esposa" no solo le interesa su propio beneficio, a él le cabe Gran Zhou en la cabeza. Tiene una noción de soberanía propia de un emperador. Esto solo Fu Shen lo sabe. Yo sospecho que fue posible por la impresión del joven Fu Shen en Yan Xiaohan. Esa visión de la nación no era parte de la carrera que Yan Xiaohan se había trazado, o la que él estaba destinado a seguir, pero fue la que le permitió llegar a ser el jefe de la inteligencia imperial, conocer a cada miembro de la corte y saber cómo manejarlos a todos, incluso al mismo soberano. Y surge de esa conversación, siete años atrás, en la que Fu Shen afirma vehementemente que el emperador está equivocado en un asunto particular. Ese atreverse a disociar la nación del soberano le abrió los ojos a Yan Xiohan y es responsable de que se dedique a determinar quién es prescindible para el bien mayor. Nada puede ser más beneficioso para la nación que la unión de estos dos oficiales imperiales. Cada uno, desde su nicho de poder, la frontera del norte o la capital imperial, decide el destino de todos, desde el emperador hasta el más simple aldeano. Solo por la cercanía e intimidad de Fu Shen y Yan Xiaohan se descubre la amenaza de un alucinógeno (white dew powder) sobre las finanzas del imperio. Y cuando en uno de los cambios de emperador la caballería Beiyan debe recuperar los territorios perdidos a manos de los bárbaros, la victoria solo es posible por el apoyo de los hombres que servían a Yan Xiaohan en la guardia Feilong y del mismo Yan Xiaohan que, pensando solo en ganar la batalla para la gloria de Fu Shen y de Gran Zhou, arriesga su propia vida para asesinar al líder del bando contrario. Es, desde luego, salvado por su esposo, que sabiendo que él es un guerrero hábil en la ciudad, pero no en el campo, no le quita los ojos de encima y se une al ataque aniquilando al soldado que protegía al general bárbaro. Esta batalla les ayuda a recuperar el dominio de territorios centrales. El triunfo, una vez más, le da renombre a Fu Shen, aunque es un esfuerzo compartido, imposible sin el respaldo de Yan Xiaohan. Estos hombres de acción, a quienes vemos torturando, decapitando gente, decidiendo quién vive, quién muere y cómo, son también portadores de una ternura que asombra a los demás, especialmente cuando sus gestos son observados subrepticiamente. Yu Qiaoting, general de Beiyan, se asoma a la tienda de Fu Shen y observa:

The Marquis of Jingning, who killed without batting an eyelash and whose name alone struck terror into the hearts of barbarians, was sitting obediently on the edge of the kang while Yan Xiaohan wiped his face and hands with a towel, skillful and solicitous as an old maidservant. When Yan Xiaohan had cleaned him up entirely, Fu Shen lazily reached out his arms and said something. Yan Xiaohan bent down and picked him up, then placed him in the wheelchair.
From this scene, you wouldn't have thought he had broken his legs. You would have thought instead that he had fallen and hit his head. (Golden Terrace, Vol. II, pp. 200-201)

La autosuficiencia de Fu Shen desaparece ante Yan Xiaohan, la dominancia y arrogancia de Yan Xiaohan no existe frente a Fu Shen. Y es incomprensible para quienes los conocen. El general Fu no es realmente un inválido, pero sus piernas no podrían soportar las jornadas de la caballería. Los ingenieros de armamento del ejército diseñaron unas botas que le permiten moverse normalmente. Lo que ocurre en este episodio es que Yan Xiaohan le ha pedido que descanse de las botas, que también son agotadoras, y que se deje cuidar por él. Fu Shen se deja querer exhibiendo toda su vulnerabilidad, antes de salir al campamento a dar órdenes con su “esposa” moviendo la silla de ruedas. Yan Xiaohan también tiene su momento vulnerable cuando es emboscado e intoxicado con una droga poderosamente adictiva que desata una urgencia y una potencia sexual descomunales. Para curar el síndrome de abstinencia de Autum White Night (Noche blanca de otoño), Fu Shen despliega toda su paciencia, creatividad y resistencia a fin de aplacar el apetito sexual de Yan Xiaohan y mantenerlo mentalmente estable en medio de episodios depresivos. Y él también se deja querer de Fu Shen, lo que significa permitirle complacerlo con actos que él normalmente no aceptaría, o a los que no sometería a su pareja. Es así como viven un periodo de luna de miel, en el que no cesan de investigar acerca de la producción y tráfico de esta droga. Y cada uno, desde su capacidad militar, contribuye a esclarecer el misterio del alucinógeno. El amor y la nación ocupan sus cuerpos y sus pensamientos simultáneamente. Esta relación entre dos hombres poderosos muestra una representación en la que se concreta la igualdad entre la pareja. Parece ideal, pero en el relato lo que lo hace real es que sus ocupaciones como parte del gobierno los alejan por periodos largos de tiempo. Las separaciones que ocurren con dos cambios de soberanos son interesantes porque aunque están incomunicados, cada uno hace su parte sin dejar de considerar al otro. Fu Shen se encarga de conservar y recuperar territorios para sostener un imperio donde Yan Xiaohan pueda mantener a cada quien en su lugar. Yan Xiaohan se encarga de "limpiar" la nueva corte de opositores de Fu Shen. Y en el intento, se deshace del emperador Changzhi, en retaliación por atentar, como su padre el emperador Yuantai, contra el general Fu, aún siendo su cuñado. Quizás el aspecto más importante a tratar en esta relación entre iguales es su comunicación. Porque ambos son hombres de poder para quienes el lenguaje y los detalles son vitales. Y ellos están expuestos a pensar demasiado lo que significan las palabras y las acciones de cada uno. Las conversaciones son tensas y llenas de altos y bajos, pero se resuelven demostrando cómo se cuidan mutuamente. A la mañana siguiente de consumar el matrimonio, mes y medio después de la ceremonia en un palacio militar (¿qué boda puede tener un aire más masculino?), Fu Shen recibe la noticia de que su hermana Fu Ling ha dado a luz a una niña. Puesto que Fu Shen ya no tiene reservas sobre Yan Xiaohan, le pide que vayan a visitarlas juntos, como pareja. Yan Xiaohan se niega, aduciendo que al buen nombre de la Familia Fu le conviene que se siga creyendo que el suyo es un matrimonio de papel. Le recuerda que para todo el mundo él no es más que el perro del emperador e insiste en que no quiere dañar la reputación del marqués de Jingning. Fu Shen, dolido, le recrimina a Yan Xiaohan que a él le parezca su compañía menos importante que una falsa reputación. La discusión continúa, Yan Xiaohan insiste en el daño que le harían las habladurías, hasta que... "Didn't you understand what I just said?" Fu Shen said categorically. "Having you is enough. What would I want with an empty reputation?!"(Golden Terrace, Vol. II, p. 9). Perplejo, Yan Xiaohan le pide que repita lo que dijo, pero Fu Shen, sabiendo que al hacerlo las palabras perderían su valor, da varios rodeos, lo insta a que se aliste para ver a su sobrina, y finalmente afirma: "Don't reproach yourself. I must have spent three lifetimes accumulating merit to have received the blessing of meeting you" (p.10). Y esta declaración de amor obliga a Yan Xiaohan a visitar al Príncipe Qi, hijo del emperador Yuantai, a la Princesa Qi, su sobrina, y a Fu Ling, su cuñada. La validación del otro a través de expresiones de admiración ocupa el lugar de las frases "te quiero", "te amo", “te necesito”, que ellos nunca van a decir. Pero sus acciones sobrepasan el alcance de estas palabras. La visita a la familia Qi crea un impase entre Fu Shen y su cuñado. Yan Xiaohan debe escoltar al príncipe en un viaje cercano y Fu Shen, casualmente, le pide que cuide a su "esposa" durante la misión. El príncipe se alarma. ¿No se supone que Yan Xiaohan es quien debe cuidarlo a él? Quizás las palabras de Fu Shen implican que Yan Xiaohan y él sí son pareja. En ese caso se cuestiona, ¿es el marqués en realidad un cut-sleeve? Pero más preocupante es la cuestión de quién lleva las riendas del matrimonio: si el marqués se ve a sí mismo como el esposo, ¿no significa eso una traición al edicto del emperador, quien concibió el matrimonio como uno en el que Yan Xiaohan fuera el esposo? La implicación de esto es que Fu Shen no va a soltar su dominio de Beiyan. El cómo nombrarse o presentarse es un problema porque el matrimonio está pensado como una relación entre desiguales. Pero ellos no lo son. Fu Shen nunca ha visto a Yan Xiohan como alguien inferior, ni siquiera siendo adolescentes. A él no le importó que Yan Xiohan fuera el hijo adoptivo del eunuco de confianza del emperador. ¿No es eso precisamente lo que hizo que Yan Xiaohan se enamorara de Fu Shen, que él fuera el único que no lo viera como alguien despreciable sin conocerlo? A Yan Xiaohan no le importa que en público Fu Shen se refiera a él como su esposa. No lo contradice jamás. Pero en la corte esto sí da mucho de qué hablar. Para muchos es el justo castigo por avasallar al noble marqués en las discusiones públicas, que Yan Xiaohan no siempre ganó, pero que fueron registradas como si las hubiera ganado, por el carisma y buen nombre del general Fu. A la gente le gustaba repetir que el perro del emperador una vez más había ultrajado al noble general Fu Shen. Mi impresión general es que ninguno de los dos se ve a sí mismo como la esposa, por razones diferentes. ¿Por qué tendrían que hacerlo? Para Yan Xiaohan el término “esposa” es insignificante e inconsecuente. Debajo del edredón ciertamente él no lo es. Yan Xiohan solo menciona estar casado una vez durante una misión y si refiere tener un hombre como esposa es para justificar no compartir la habitación de hostal con otro hombre. Fu Shen, sin embargo, sí tiene un conflicto interno al respecto. La homosexualidad no es un tema ajeno para él, su tío, el general Fu Tingxin, era cut-sleeve. Su pareja, con quien nunca se pudo casar, era el Príncipe Su, hermano del emperador Yuantai. Pero la decepción que Fu Shen tuvo con Yan Xiaohan a los 16 lo marcó negativamente. No se veía a sí mismo como sujeto de afecto y sabía que no podía confiar en nadie. Esto lo volcó completamente a su trabajo. Su carisma con los niños y con las mujeres y su trato fácil con ellas, además, quitaba toda sospecha de que tuviera la proclividad de Longyang. A pesar de su invalidez temporal, se niega inicialmente a aceptar el lugar de debilidad asociado con una esposa. Esto se ve cuando, al recuperarse de la gripa en la mansión Yan, Yan Xiaohan regresa a la corte y al verlo partir, Fu Shen recuerda un verso de un poema antiguo que lo pone a buscar el poema completo. Cuando finalmente lo encuentra, se da cuenta de que el verso con el que se identifica muestra la posición de la esposa y tira el libro al suelo con furia. Se resiste a verse a sí mismo desde el lugar de vulnerabilidad de una mujer y prefiere volcar el término hacia Yan Xiaohan. Un mecanismo de defensa. Resulta absurdo pensar en el lugar de "la esposa" en un matrimonio entre iguales. ¿Por qué continuar usando un significante que no representa su realidad? Más allá de esa negación del lugar de esposa, mi impresión es que Fu Shen no se ve a sí mismo como homosexual; él simplemente quedó fascinado con Yan Xiaohan desde que lo vio y después lo amó. Su situación es como enamorarse de la persona por la persona misma. Sin etiquetas. Yan Xiaohan, por el contrario, sí acepta la etiqueta, así sea para granjearse la confianza de los emperadores. Al emperador Yuantai le confió que no le interesaban las mujeres, por eso él le arregló un matrimonio con un hombre. Ante el emperador Changzhi, se llama a sí mismo cut-sleeve y le confirma que no le interesa tener descendencia: pequeño detalle de gran interés para los soberanos acerca de su hombre de confianza, su jefe de seguridad. Me encanta esta novela y sus cinco historias adicionales. Solo me perturba que las mujeres no tengan un lugar significativo en ella. A veces pienso que es su punto débil, pero otras, no. Precisamente porque explora los grandes y pequeños gestos de amor de una manera diferente, al punto de que incluso los hombres casados en la historia tienen dificultades para entender de qué va la relación entre Fu Shen y Yan Xiaohan, porque el suyo no se parece a su matrimonio. El referente no les sirve para interpretarlos y deciden simplemente ignorar el asunto, en tanto no interfiera con los deberes de nadie. Hay un efecto extraño de la novela. Me parece que la narración privilegia a Fu Shen como protagonista de la historia. Y eso de alguna manera va en contra de la noción de una relación entre pares, una que se sospecha cuando el título no focaliza a uno de los personajes, sino el lugar donde se unen en matrimonio. Sin duda hay más contexto acerca de Fu Shen. El contexto y la caracterización más pulida que explica a Yan Xiaohan están básicamente por fuera de la novela. Son tres de las cinco historias adicionales: En Extra 1- Menggui, conocemos el origen e infancia de Yan Xiaohan y se explica por qué termina siendo el príncipe regente, mientras el emperador Chengming, sobrino suyo y de Fu Shen, alcanza la edad de tomar posesión del trono. Extra 2- Empire es un relato posterior al fin de la novela, cuando el emperador Chengming es aún niño, y Fu Shen y Yan Xiaohan están en sus treintas. Es una anécdota de las que muestra cómo no importa lo que Yan Xiaohan haga, siempre va a estar envuelto en rumores adversos que no representan su personalidad. Y Extra 3- Huadian es una historia de juventud que relata un episodio en el que Fu Shen ya es general de Beiyan, pero Yan Xiaohan aún no es Investigador de la guardia Feilong. Básicamente aquí uno ve la influencia del pensamiento estratégico de Yan Xiaohan en el trabajo militar de Fu Shen, pues la operación militar con la que abre la novela es una alteración de la que realiza Yan Xiaohan en la misión relatada en esta historia. Me encantan los extras, pero me parece que están ahí para compensar ese desbalance en la novela. Son estos extras los que le dan protagonismo a Yan Xiaohan. Si alguien no admira a Yan Xiaohan en la novela, sin duda lo querrá con los extras. Para mí, los dos personajes son cautivantes. Pero dentro de los ochenta capítulos de Golden Terrace, mi favorito es Yan Xiaohan. El amor, la constancia, los celos, los riesgos, los sacrificios, todo esto bajo la presión de un trabajo y una mala reputación que solo ha valido la pena para poder estar en la corte frente a Fu Shen… (suspiro). Me obnubila la estética histórica de estos oficiales de pelo largo, mangas y capas finas y elegantes, botas poderosas y hermosas armas. La historia de un amor irremediablemente trenzada con la historia política. El balance entre la intriga política y la intimidad de los protagonistas. El lenguaje tenso e intenso con el que expresan la admiración, el afecto, el amor mutuo. Los regalos incomprensibles e inesperados que se dan los amantes. Los gestos heróicos que los caracterizan. La mirada clandestina y sospechosa de los que no entienden la relación entre Fu Shen y Yan Xiaohan. Un final que le hace justicia a la dinastía a través de la familia Fu y de Yan Xiaohan. Y una historia extra que aborda la resolución del amor del general Fu Tingxin y el Príncipe Su en un contexto actual, donde ellos siguen siendo espejos de sus sobrinos Fu Shen y Yan Xioahan. Todo esto es radicalmente satisfactorio y justifica releer los dos volúmenes más de una vez.

*    *    *    *    * Cang Wu Bin Bai, Golden Terrace (Vol. I & II). Peach Flower House, 2022

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