Escritura desde el territorio
La primera vez que atravesé las montañas rocosas entre Alberta y British Columbia estaba fascinada con los bosques de pinos. Kilómetros y kilómetros de bosques hicieron el viaje de verano maravilloso hasta que pasamos por uno incinerado. Cientos de kilómetros de árboles muertos, unos caídos, otros incompletos, otros a medio erguir, no eran un espectáculo pintoresco. Yo le pregunté a mi familia política que cuándo había sido el incendio y que cuándo iban a reforestar. No tenían una respuesta para la primera pregunta, pero sí una para la segunda: Cuando los bosques se queman, no se reforestan. Se deja a la naturaleza hacerse cargo de sí misma. Esas respuestas simples y tajantes hacen parte de mi visión de Canadá. Con otros viajes por las rocosas, en verano, en otoño o en invierno, mi fascinación con los bosques de pino menguó , pero no desapareció . Y relaciono esos bosques con algo que para mí es relevante, con el uso del lenguaje académico. Las primeras tareas escritas que entreg...