Lana: la biblioteca
Desde los ocho años, al salir de clases, Lana esperaba a su mamá en una biblioteca pública hasta las 6:00 p.m. Un jueves de mayo vio allí a una chica de High School que le sonrió y se sentó a su lado. Trataba de no mirarla, pero no era tarea fácil. Su ropa abigarrada, el maquillaje alrededor de los ojos y los mechones de diferentes colores en el pelo no era algo que Lana viera en vivo todos los días. Cassandra tenía 19 años y estaba a punto de graduarse. La primera vez que vio a Lana, le resultó extraño que estuviera leyendo un libro de Angela Carter. La pequeña lectora parecía tener no más de once años. Pensó que una niña así tal vez fue la inspiración para Matilda. En el segundo encuentro empezaron a hablar. O, mejor dicho, Cassandra habló. Dijo muchas cosas, pero su olor a marihuana, impedía que Lana siguiera el ritmo de la conversación. El recuerdo de su madre, relajada y contenta, se le metía por la nariz y le tapaba las orejas. Quería quedarse con esa imagen un minuto más. Lana ...